Rachel Mac Millán Todo estaba jodidamente mal. Hacía mucho frío aquí afuera pero eso no me importaba en lo más mínimo, era cómo si no lo sintiera a pesar que estaba ahí. Me había quedado entumecida y dura en mi lugar. Era más que consciente de el brillo de las lágrimas acumuladas en mis ojos, mientras ellos seguían fijos por el camino por donde Daniel se había marchado. No vas a llorar. No vas a llorar- Me repetí mentalmente mientras trataba de volver a la normalidad mi respiración. Mi corazón dolía, ardía. La mirada que me había dado Daniel antes de arrancar el coche no tenía comparación con nada, estaba dolido o decepcionado, no lo sabía bien. Y es que una puta mierda no saber que es lo que sentis, nadie puede culparme porqué todos nos hemos confundido una vez, pero aunque se e

