Narra Ashley Vitale Era mi recompensa por parte de la vida. Llegar a éste punto realmente era gratificante. Sabía que ella y mi padre a la distancia me veían con orgullo. Moría por abrazarle y gritarles que lo había logrado, que los extrañaban y que eran mi vida entera. Fue entonces cuando pensé que tenía como ir y hablar con ellos. Al menos me oirian y yo sacaría todo aquello que llevaba dentro. Cambié mi ropa por una camiseta negra, jeans azules oscuros y pongo anchos y converse. Cabello atado y un par de lentes. Salí de la habitación y corrí pasos abajo. Allí estaba esa fotografía. Los tres abrazados y sonrientes. Era la familia que tenía y la que amaría por siempre. Y aunque el camino me dejase tener una nueva familia, los amaría de manera incondicional. —¿Dónde vas?—Preguntó

