El hijo del diablo: Capítulo 6

1556 Palabras
Desde ese día mi relación con Amalia mejoro aún más. Ahora ya podía hablarle con la verdad cuando tenía que irme de la hacienda, y ella parecía muy sorprendida de todo lo que le contaba, pues el infierno era un mundo completamente diferente a la tierra, así que Amalia solía preguntarme el como era. - Háblame de tu familia, ¿si?.- - Bueno, en realidad es pequeña, mi padre es el rey del infierno, es el diablo, mi madre se llama Koree y gracias a ella el infierno tiene vida, ellos se conocieron hace mucho tiempo atrás, mi padre la conquisto y bueno, después de casarse vinimos mi hermana Samm y yo.- - ¿Si tu padre es el rey, quiere decir que ustedes son, príncipes? ¿Y hay muchos seres en el infierno? ¿Porqué en el infierno hay sangre azul?, bueno, creo que al menos en la tierra todos los humanos tenemos sangre roja.- me decía una Amalia curiosa por aprender más de mi mundo, y yo era feliz de hablarle abiertamente de ello. - Cariño esas son muchas preguntas, te las contestaré todas, lo prometo, pero con calma, ¿de acuerdo?. Para empezar, si. Mi padre gobierna el infierno y está a cargo de todas las criaturas que viven ahí así como de mantener el control para que podamos vivir tranquilos. Samm y yo somos por ahora los príncipes del infierno, pero algún día, ambos nos convertiremos en reyes también. El infierno está divido en cuatro partes de acuerdo a los puntos cardinales: en el sur, se encuentra el infierno rojo, es donde se sitúa el palacio real y numerosos clanes. En el este esta el Báratro y por el oeste el Erebo, en cada uno de ellos viven demonios, monstruos y demás criaturas que habiatan el infierno. Por último esta el Averno, pero éste no tiene gobernante o si lo tiene nadie sabe quien es. Es un lugar donde la única manera de entrar es por un portal que se encuentra a la vista, pero que esta siempre vigilada. Mi padre ha enviado a muchos demonios a investigar el lugar pero nunca nadie ha vuelto. Se dice que es una zona de muerte, pues creemos que todo aquel que cruze el portal tendrá una muerte segura, es por ello que la entrada al portal siempre está vigilada. En algunos años, yo reemplazare a mi padre. Al ser el primogénito, mi trabajo es gobernar el Infierno rojo así como el Erebo, Samm reinará en el Báratro y cuidará del portal del Averno. Y ahora, respecto al color de la sangre, bueno, a decir verdad la sangre de los demonios también es roja, incluso la mía y la de mis padres. Solo Samm posee sangre azul. Mis padres se dieron cuenta cuando nacimos, mi padre busco a los mejores demonios en medicina e investigo mucho sobre la sangre azul, pero nadie pudo saber el porqué. Es por eso que desde pequeña, Samm ha sido muy cuidada, sobre todo por mi padre, debido a que desconocemos el porqué de su sangre. - Vaya, espero que Samm no se vea afectada por eso. Mael todo lo que me cuentas es increíble, suena como un mundo irreal. Si aún no te hubiera visto en tu verdadera forma, creería que estoy soñando.- dijo Amalia. - Hasta el momento no le ha afectado, creo que es todo lo contrario, porque incluso puede meterse a tu mente para poder hablar contigo, desde que eramos niños, Samm solo quería hacerlo así, mis padres creen que quizá sea por su sangre azul, porque solo ella puede acerlo. Por ello los primeros años de su vida solía hablar poco, pues solo quería comunicarse así, fue solo hasta que mi padre la castigo, que comenzó a usar más las palabras y solo de vez en cuando la mente.- - Vaya, lo de Samm es asombroso, entonces si pienso en ella, ¿ella podrá escuchar lo que pienso?- -No funciona así, tiene que ser Samm la que te contacte y tu solo respondes. No podemos crear la comunicación, tiene que ser ella quien la comienze. -Vaya, entiendo, le diré que lo intente conmigo la próxima vez que la vea.- -Seguro que no se negara- -Sabes Mael, todo lo que me dices es sorprendente. Si no te hubiera visto en tu verdadera forma o la sanfre de Samm, jamás lo hubiera creído-. -Se que todo lo que te he dicho es difícil de creer, porque los humanos no saben de nuestra existencia, solo hay rumores-. -Si lo sé-. Término. Y así fue como comencé a pasar mis días con mi amada. Iba al infierno a ocuparme de mis labores y regresaba a la hacienda para poder encontrarme con Amalia. El tiempo pasó muy rápido, y pronto ya habían pasado dos años, los cuales habían sido los más felices al lado de Amalia. En el infierno todo seguía igual, hacia unos días habíamos celebrado nuestro cumpleaños número veinte. Yo estaba emocionado, porque eso significaba estar más cerca del día de la coronación. Mi padre había decidido que cuando nuestro cumpleaños vigésimo quinto se celebrará, nuestro regalo sería comenzar a reinar, es decir, Samm comenzaría oficialmente a gobernar el Báratro y yo el Erebo, el continuaría ocupándose del Infierno rojo y de proteger el portal del Averno. Todo esto para comenzar a hacer frente a nuestras responsabilidades. Además cuando finalmente cumplieramos veinticinco años, nuestro desarrollo físico cambiaría. En el infierno, los niños crecen año con año hasta llegar a la edad de 25, una vez cumplidos, nuestro crecimiento se alenta demasiado, es por eso que somos casi inmortales, pues para envejecer tienen que pasar miles de años. Y bueno, la causa de mi emoción era porque una vez que cumpliera los 25, ya podría hacer a Amalia mi esposa, pues sería un rey y tendría la edad requerida en el infierno para hacerlo, solo me faltaba esperar que cinco años pasarán volando. El tiempo siguió su curso, y un día me encontraba en el infierno, ya era tarde y yo aún estaba en mi oficina. - Mael ¿ya haz terminado tus deberes hoy?- decía Samm, mientras abría la puerta. -Aun no, todavía que tengo que ir a la reunión de clanes para solucionar el conflicto de la laguna, ¿y tú? -Haha ese problema ya lleva semanas sin resolverse. Yo tampoco estoy mejor, un guardia del portal del Averno resulto herido, tengo que ir a revisar que paso, aunque imagino que alguien volvió a intentar cruzar- -¿Otra vez? Nunca nadie a salido de ahí, ¿porque ir?- -Quiza sea algún familiar, creo que la última vez que alguien entró ahí fue uno del clan de las quimeras hace un año, sus hermanos habían ido a investigar la zona años atrás pero no habían vuelto después de eso.- -Habrá que poner más seguridad si no queremos que más demonios vayan y lo intenten.- respondí. -Lo sé. ¿Iras a ver a Amalia hoy?- -Eso quiero, pero no se cuanto vaya a tardar la negociación. Espero que poco.- -Tambien planeo ir, mande a hacer algunos vestidos con mi sastre, y ya están listos, la tela me la trajo papá de un viaje y es hermosa, le llevare algunos que creo que le quedarán preciosos, ya quiero ver su cara, creo que le gustaran.- -Haha ya veo, entonces tendré que apresurarme y llegar antes, de lo contrario me correrán y Amalia no me ara caso- -Jaja ¿apostamos a que llego primero "hermanito"?- dijo burlona. - Bien, pero si gano, quiero la espada que padre te regalo en nuestro cumpleaños- -Pero si yo gano, y lo are, me quedaré con el vino que produzcas de la hacienda durante los próximos seis años- El vino que se estaba produciendo, era muy bueno, claro, con ayuda de mis sirvientes del infierno se había mejorado, incluso a mi padre le gustó mucho. Pero me gustaba más la espada de Samm, así que acepte. -Hecho- dije, sellamos el trato con un apretón de manos y salimos corriendo de la oficina. Mi relación con Samm solía ser así, muy divertida, y ambos contábamos con el otro cuando había problemas. Yo me dirigí a donde seria la reunión. El conflicto era sobre una laguna que se encontraba entre las tierras de dos clanes, y ambos se negaban a compartirla, cada uno argumentaba sus motivos para quedarse por completo con ella. La discusión fue avanzando pero las negociaciones estaban estancadas, ninguno quería ceder, me encontraba dando una solución cuando de pronto sentí como Samm intentaba contactarme. - Ey Mael, ¿haz terminado?, estoy llendo al palacio a recoger los vestidos.- -Sal de mi cabeza, estoy casi terminando- pensé. -Jaja bueno te espero en la hacienda hermano-, se burlo. Continúe con la negociación, y ya había pasado al menos una hora, logre convencer a ambos clanes de compartir la laguna. Me encargaría de poner un límite justo por la mitad y así todos estarían conformes. Ya estábamos firmando el acuerdo, cuando de pronto Samm me contacto nuevamente, sonaba nerviosa. -Mael, tienes que venir al Salazar pronto, algo no está bien. Apresúrate.- Fue lo único que me dijo e inmediatamente le di la orden a uno de mis sirvientes para que terminará el contrato, luego de eso salí rápidamente de ahí y me dirigí al mundo humano.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR