El hijo del diablo: Capítulo 1

1408 Palabras
Escribo estas líneas debido a Samm, ella me convenció de contarles mi historia. Cree que así podré superar poco a poco las cosas, aunque la verdad yo no lo creo así. Espero que recuerden a Samm, es mi hermana gemela. Somos los hijos del diablo. Hace algunos días Samm decidió a contar su historia, el como visitamos el mundo humano y como continua visitándolo hasta el día de hoy. Y aunque Samm me convenció, ahora es mi turno de contar mi historia... La primera vez que visite el mundo humano lo hice solo, al ser el primogénito del diablo se me permitió salir y explorar aunque aún no había cumplido la mayoría de edad. Esa fue la primera vez que me separe de Samm, me sentía extraño, ya que el lazo de gemelos es muy fuerte entre nosotros, hasta el nombre nos une, pues mi padre decidió darnos su nombre de ángel, Sammael. De ahí el Samm para mi hermana y el Mael para mi. No les diré el porqué del nombre, esa es otra historia. En la época que visite la tierra, la gente solía ser diferente a ahora, tanto en la forma de pensar, expresarse, comportarse y vestirse. Así que yo de cierta forma imitaba aquello, así que también vestía de acorde a la época, con traje de charro. En esa ocasión me gustó la tranquilidad del lugar, podías pasear y disfrutar las vistas, aunque me molestaba la mirada de las mujeres al verme. Cabe decir que soy muy atractivo, y en mi disfraz de humano también, sumando el hecho que el traje de charro y caballo, me hacían llamar aún más la atención, especialmente la de las mujeres, que de sus ojos lo único que se podía distinguir era deseo. Aunque soy un diablo, no se hagan ideas respecto a mí solo por este hecho. Soy muy responsable, serio y comprometido con lo que hago. No me gusta coquetear con las mujeres, pero soy muy caballeroso con ellas. Así es que aunque visitaba la tierra, nunca lo hize con el propósito de conocer mujeres o divertirme, lo hice para conocer y aprender del mundo. Así que solo por eso, regrese numerosas veces aquel lugar. Siempre de charro y con mi caballo n***o. Visitaba tan a menudo aquel pueblo, que incluso compré una casa en ese lugar, pues en ocasiones me quedaba a dormir ahí, pero quieria una casa más grande, así que estaba en busca de alguna, pues quería acondicionarla y que estuviera lista para cuando fuera nuestro cumpleaños 18, ya que quería mostrársela a Samm para aquella fecha. Un día, dando una vuelta por el pueblo, encontré una hacienda, se veía muy grande y lo mejor era que estaba cerca de un río, y un poco alejada del pueblo, se veía abandonada, e imagine que podría comprarla y arreglarla a mi gusto, pues ahora al parecer la hacienda ya había estaban quedado en el olvido. Desidí inspecciónarla y baje del caballo, abrí la puerta y todo estaba en completo silencio, hasta que una voz me llamó desde atrás -quien eres tú y que haces aquí, esto es propiedad privada- dijo, y al voltear pude encontrarme con una joven. Tenía más o menos unos 16 años, pero no se veía como una chica del pueblo, usaba diferente ropa y se veía muy madura, eh de decir que era muy bonita, pero también se percibía un aura fría a su alrededor. -Buen día señorita, mi nombre es Mael, llegue hace poco al pueblo y estoy buscando una hacienda para mi, pasaba por aquí y quise verla para decidir si me interesa comprarla- respondí. -No está en venta, así que por favor siga su camino- respondió la joven. -¿Es usted la hija del dueño? ¿Podría hablar con su padre?- añadí, pero ella me corrió de la propiedad diciendo -ya le he dicho que no esta en venta, así que retírese y no vuelva por aquí-. Me sentí decepcionado por no poder ver y comprar aquella hacienda, pero también me sentí desconcertado, esa joven era la primera en no hacer algo para llamar mi atención y creo que ni siquiera se fijo en mi, en mi aspecto. No solo no me dijo ni su nombre, si no que hasta me corrió del lugar. Era la primera vez que me sentía así, pero no le mucha importancia, solo sonreí y pensé que las humanas eran muy raras. Ese día volví al infierno y le conté a Samm lo que había ocurrido y lo primero que hizo fue burlarse de mí -jajajaja, no se que decirte hermano, aunque nunca he ido al mundo humano, por aquí nadie se atrevería a rechasarme y menos correrme jeje, pero si tanto te gusta la hacienda solo haz un trato con ella, eres un diablo, por favor, que tan difícil puede ser hacerte con ese lugar, puedes tener el pueblo si quieres- -No he usado mi poder en los humanos Samm, quiero conocer su comportamiento y por ello hasta ahora solo me hago pasar por un hombre- -Ay Mae, si no quieres usar tu poder y tanto te gusta el lugar, entonces ofrecele mucho dinero, si no funciona, solo compra algunas tierras y comienza una construcción desde cero, no te compliques las cosas-. Pensé las palabras que me había dicho mi hermana y tenia razón, era solo un problema simple, así que decidí volver y comprar muchas tierras, construiría mi hacienda y así podría hacerla como yo la quería. A los pocos días la compra de las tierras estaba hecha. Como yo quería la hacienda cerca del río y alejada del pueblo, las tierras que compré estaban frente a la hacienda de aquella joven. Ese mismo día compré lo necesario y conseguí mucha gente para comenzar la construccion, podía hacer uso de mi poder y facilitarme las cosas, pero sería extraño que la hacienda estuviera lista de un día para otro, además que como ya dije, quería aprender cosas nuevas y vivir la experiencia. Así la construcción de la hacienda comenzó. Quería que fuera muy grande, que hubiera muchas flores, porque a Samm le gustan mucho, tendría muchas habitaciones, un área de descanso, un corredor amplio para algunos autos, cocina, caballerisas y muchas cosas más. Los meses pasaron y mientras la gente trabajaba, yo seguía recorriendo el pueblo, y uno de esos días, me encontré nuevamente a la joven, pero esta vez estaba en problemas. Algunos hombres la molestaban y no le permitian retirarse, había unas bolsas tiradas en el suelo y ella trataba de alejarlos. Sentí enojo, mi padre siempre me ha enseñado a ser un caballero con las damas, pues tenemos a mi madre y a Samm y así sean las demonios en el infierno o las humanas en la tierra, hay que respetarlas. Baje del caballo y aleje a aquellos canallas de ella y una vez que se habían ido levante las bolsas del suelo -¿Estas bien?- dije, a lo respondió que si y me dio las gracias. -No deberías estar comprando sola, aunque es tranquilo, siempre te puedes encontrar con algún canalla como esos- continúe, -¿en que haz venido, donde esta tu carroza, o tu auto?- -No tengo ninguno de los dos, he venido caminando- me dijo. Me sorprendió oír eso, la hacienda estaba un poco lejos para ir hasta allí caminando y esta mujer habia caminado todo el camino hasta el pueblo. -Compre las tierras frente a tu hacienda, ahora somos vecinos- expliqué -y ya que somos los únicos por ahí deberíamos llevarnos bien, se hace tarde así que puedo llevarte, aunque tendrá que ser a caballo, aun no tengo un auto- le dije, y para mi sorpresa ella no se negó. Así que coloque las bolsas y la subí junto a mi al caballo. Mientras me dirigía a la hacienda, iba pensando que tenia que comprar un auto, aunque prefería el caballo, era necesario contar con uno algunas veces, de pronto la joven interrumpió mis pensamientos. - Gracias por lo de hoy, no se que habría pasado si no me hubieras ayudado, lamento lo del otro día, acabada de llegar a este lugar y no conocía a nadie, así que no confío mucho en las personas. Mi nombre es Amalia Salazar.- -No hay problema, mi nombre es Mael, es un placer conocerla señorita Salazar- -Llamame Amalia por favor, solo Amalia-. Y con eso ambos nos quedamos callados el resto del camino...
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