Parte VI

459 Palabras
Luego de una semana se escuchaban rumores de que el orfanato estaba maldito, se escuchaban rumores como que fue construido encima de un cementerio, que muchos niños han muerto allí, incluso que en este orfanato habitan demonios y que hay un libro que esconde muchos secretos ocultos en alguna parte del orfanato, Mónica se acercó a verónica y le dijo : –Hey vero, escuche que hay un libro escondido en alguna parte de este orfanato, que tal si lo buscamos ¿? –Mmm... No tengo nada mejor que hacer, adelante, vamos. Ambas se pusieron en busca del libro, lo estuvieron buscando por todo un año y no había rastros de el, el día de sus cumpleaños número 15 ellas decidieron dejar de buscar. –Mónica, llevamos un año buscando ese libro, y si realmente no existe ¿? –Aún no sabemos, debe haber alguna parte en la que no hayamos buscado. Y si buscamos detrás del arbol ¿? –Cuál ¿? El que esta detrás del orfanato ¿? –Sii. –Mónica no se, ya buscamos ahí, además, hasta ahora solo nosotras sabemos de la existencia de ese árbol. –La verdad, si tienes razón, cuando le preguntamos a los demás no supieron de que árbol hablábamos y cuando le preguntamos a Elizabeth dijo que no hay ningún árbol detrás del orfanato. –Si, es extraño. –Ves como tenemos que buscar ahí ¿? Anda vamos, puede que lo encontremos. –Esta bien, vamos. Ambas fueron hacia el árbol y buscaron, mónica miró detrás del árbol y vio algo, era sal en forma de cruz y estaba como si le hubiesen echado agua bendita, aunque realmente lo hicieron, mónica al ver esto llamó a verónica : –Vero, ven a ver ¡! Verónica se acercó a ella y vio la cruz de sal. –Puede estar aquí. –Mónica no me digas que piensas cavar un agujero solo para buscar ese libro. –Pues fíjate que si. –Y si no está ahí ¿? y esa cruz de sal solo fue una broma de alguien ¿? –Bueno, habrá que comprobar, vamos ayúdame. Verónica suspiró y dijo : –Esta bien, vamos. Ambas quitaron la sal y empezaron a cavar, luego de unos minutos cavando encontraron el libro. –Ves verónica ¡¿?! Te dije que estaba aquí. –Pues si, tenías razón. Ambas agarraron el libro y lo limpiaron, al limpiarlo vieron que decía algo. –Bueno, aunque lo hayamos encontrado el libro esta en latín y yo no hablo latín. –Tal vez tu no, pero yo sí. –Mónica ¡! Porque nunca me dijiste que hablabas latín ¿? –Hay bueno, no preguntaste.
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