Andrew conducía sin pronunciar palabra, estaba muy enfadado. ¡Ese hombre con una insolencia inusitada, ni siquiera se tomó la molestia de disimular ante él, que Isabella le gustaba!
¡¿Acaso pensaba que él era un idiota?! ¿Qué había sido todo aquello? La miraba a Isabella con deseo, sin importarle que él estuviera allí.
Él era una persona de carácter intachable y severo, su personalidad era más bien, taciturna y adusta. No siempre había sido así, antes era distinto, pero está visto que la amargura puede hacer estragos en una persona.
Lanzó sobre su esposa una mirada soslayada, ya que ella parecía perdida en su propio mundo.
_ ¿Qué te sucede? ... ¡¿En qué piensas?! _ le preguntó él en un tono agrio.
Su voz era grave, acompañaba perfectamente a su aspecto varonil y reacio.
Era un hombre alto, media más de un metro ochenta, poseía un cuerpo esbelto y bien ejercitado. En su cabello castaño oscuro ya asomaban algunas incipientes canas, las cuales contrastaban con sus bellísimos ojos azules y su piel algo bronceada.
Podría decirse que, si se lo proponía, estaría con cualquier mujer que quisiera, pero él no le prestaba atención a ninguna, ni siquiera a su propia esposa.
Isabella lo miró brevemente.
_ Nada en particular _ le dijo la joven sonriendo _ Solo meditaba en que hoy me ha ido de maravilla, creo que posiblemente empiece a tener muchos más clientes y por consiguiente más trabajo _suspiró con satisfacción _ Eso me hace realmente feliz.
Él apretó los labios.
_ ¿De verdad es por tu trabajo o porque ese actor te estaba coqueteando de manera desvergonzada? _ le dijo muy molesto.
Isabella se sorprendió, él jamás le hacia ese tipo de comentarios. Nunca le había hecho un planteo semejante, ni algo que se asemejara a una escena de celos. Tampoco ella le había dado motivo alguno, su vida era totalmente simple: ocuparse de los niños, de la casa y de él.
Y cuando decidió instalar su pequeño atelier, fue realmente un caos en su vida diaria ya que ella seguía haciendo lo mismo, sin ayuda alguna. Así que trabajaba e iba a su casa y viceversa.
_ Ahora te pregunto yo, si te sucede algo _ sonrió divertida _ ¡Andrew, creo que tu pregunta está fuera de lugar! La verdad, solo me importa mi trabajo y lo sabes bien. Lo que dices tú, si sucedió ni siquiera lo registré.
Isabella no supo porque le mintió. ¿Por no discutir? ¿O por no quedar en evidencia ante su marido? Lo que Glen había hecho, a ella de cierta manera, la había movilizado. Jamás había sentido algo así por un hombre.
_ ¡Papá! ¡Deja de ver cosas donde no las hay! _ reprendió a su padre Eva _ Glen es una mega estrella. ¿Crees que perdería su tiempo coqueteando con Bella? No te ofendas mamá, pero primero, jamás se fijaría en una mujer casada y segundo, su novia es nada más ni nada menos que Kate Fisher. ¡Así que deja de hacerle escenas de celos, papá!
Andrew se quedó helado al escuchar a su hija ¿Celoso él? Por Dios, que tontería más grande. Lo que hiciera o dejara de hacer Isabella, le daba exactamente lo mismo.
Lo único que le molestaba, era quedar como un estúpido, no dejaría que se le faltara el respeto de esa manera.
_ Ella puede hacer lo que quiera, es grande y sabe lo que hace_ dijo Andrew de manera despectiva.
Isabella bajó del auto, sin siquiera mirar a Andrew. Tenía ganas de mandarlo al mismísimo infierno, cada vez se le hacía más difícil soportar a su marido. La frialdad y la despiadada manera con la que se refería a ella, eran golpes constantes a su corazón.
_ ¿Estás bien mamá? _ le dijo Alex tomándole el brazo_ ¡tienes una cara de tristeza!
Ella sonrió y asintió.
Andrew y Eva se fueron adelante y ellos le seguían mas alejados, Alex le dio un leve tirón a la manga del saco.
_ Mamá _ le susurró _ Le escribí a Glen, le dije que tu me dijiste que podía escribirle ... Me dijo que desde ahora seremos amigos.
Ella abrió sus ojos perpleja.
_ ¡Alex! ¿Recogiste el papel del cesto? _ lo reprendió _ ¡Además le has mentido! ¡No quiero que tengas relación con ese hombre!
El niño se encogió de hombros.
_ No me importa lo que diga Andrew _ le dijo seriamente _ ¡He visto cómo te trata... ¡si Glen se enamora de ti, me alegraría mucho!
Ella lo tomó de los hombros y lo miró fijamente.
_ Escúchame muy bien Alex, no hables de esa manera. Andrew, siempre se ha comportado bien contigo, te ha tratado como si fueses su propio hijo. Si nosotros tenemos problemas, nada tiene que ver contigo o con Eva.
El niño ya no era tan niño y podía entender mucho más de lo que su madre suponía.
_ Pues yo seré amigo de Glen, él me agrada _ le dijo de manera firme encogiéndose de hombros_ también quiero ir cuando esté filmando la película.
Alex desde siempre había mostrado ser perspicaz e intransigente, no se dejaría persuadir por nadie, ni siquiera por su madre y mucho menos, por Andrew.
_ ¿Van a venir o qué? _ gritó el hombre _ ¿O no tienen hambre?
Isabella le hizo una seña a su hijo y este revoleó los ojos resoplando. La joven pensó que, de un tiempo a esa parte, tratar con Alex se le estaba complicando cada día más.
Entraron todos juntos al restaurante, los chicos se dirigieron rápidamente a la mesa y se sentaron.
_ ¿Qué le pasa a Alex? _ le preguntó serio el hombre.
Ella clavó sus ojos en él.
_ Creo que deberías medir tus palabras Andrew. Lo único que logras es inquietar a los niños _ le reprochó _ Creo que tú y yo, tenemos que hablar de una vez por todas.
Andrew se sorprendió. Su esposa, jamás le había hablado así. Lentamente, Isabella se estaba rebelando a ese hombre que siempre se había creído superior a ella, que jamás le pedía perdón y que la ignoraba completamente al punto tal, que ya no tenían relaciones sexuales, eran casi dos conocidos viviendo bajo el mismo techo.
Mientras tanto, mientras Andrew seguía comportándose como un idiota, Glen trazaba un plan para encontrarse con Bella a como diera lugar.