La fiesta de Joyce había sido muy linda, era una fiesta muy íntima ya que solamente habían sido invitados pocos de los amigos de la familia, dos de sus tíos, su abuelita y nosotros que fuimos invitados sorpresa. Cuando se llegó la hora de abrir los regalos, Joyce se emocionó bastante al ver el peluche que le habíamos comprado, de hecho, lo compramos sin saber que ella amaba tanto los unicornios, el resto de la fiesta anduvo sobre su unicornio corriendo de un lado a otro con el como si lo estuviera cabalgando. -No vuelvas a alejarte de tus papás y pórtate bien siempre – me acurruque para despedirme de Joyce. - ¡Gracias por todo Olivia! – me dijo abrazándome. - Espero que hayas tenido un lindo cumpleaños y te deseamos que cumplas muchos más – dijo Leonardo acurrucado igual que yo.

