—¿Estás bien? —pregunto, ya que él no se mueve y me observa. —Estás muy bonita —comenta, más como una pregunta que como una respuesta. —Sí, es la ropa de mi mamá. Me veo más nerd, ¿verdad? —digo divertida. Él niega y continúa. —Eres preciosa. —Se toma de mi mano y me da una vuelta. Me río divertida y recojo mi cabello hacia atrás con un poco de vergüenza. Salimos de mi casa y cierro con llave, sabiendo que mi mamá me asesinará por llevar su ropa. Llegamos a la casa donde habíamos estado esa tarde. —Es bueno volverte a ver —comenta, como recordando el momento vergonzoso que habíamos sufrido. —Entonces, ¿te volviste a bañar? —pregunto, curiosa. Él se ríe y responde. —No, no me he bañado. Supongo que tú tampoco, por tu cabello seco. —Oye, pues solo se me ha secado rápido —murmuro, y

