Para mi sorpresa, ingresa Diego, acompañado de la maestra de cabello rubio que recordaba de antes. Ella era muy bonita. “Hola", comenta Diego un poco confundido, y se acerca a mí. “Hola, vine a visitar, en realidad, a tu madre", responde. “Oh, sí, ella está de viaje con papá", comenta Diego, y yo suspiro. “No importa, ahora me viene a visitar a mí, como Sebastián", abrazándome. “Hola, soy Valentina", comenta la chica acercándose a mí, un poco nerviosa. “Un gusto, soy Samanta", murmuro, y nos tomamos de la mano con un poco de dudas. Por mi lado, no sabía qué hacer, y creo que la chica tampoco. “¿Quieren que prepare unas malteadas?", pregunta Diego. “Claro", comenta Valentina, y se sienta enfrente de nosotros. “Entonces, ¿eres maestra?", pregunto curiosa. “Sí, desde hace dos años",

