Habían pasado dos días después de aquella inesperada guerra y Viggo aún no había despertado, Eve junto a la curandera habían limpiado con cautela sus heridas, la herida de la pierna que había provocado Drako era la más preocupante, había estado perdiendo mucha sangre las dos horas siguientes de que Viggo llegara y se desvaneciera ante el esfuerzo de ir caminando, Eve había sacado la paciencia y templanza para curar y coser la brecha que llevaba Viggo en la frente pero por dentro estaba nerviosa y muy cansada, a pesar de estar cansada, la preocupación no la dejaba dormir, pues después de que Viggo estuviera totalmente curado y aseado no pudo hacerlo, el nerviosismo aumentaba cuando pasaban los días y Viggo no despertaba, dos en concreto, Eve se sentaba en el sillón que habían puesto para vi

