Eve avanzaba por el pueblo viendo que todo estaba igual que lo habían dejado, la gente la saludaba y ella a ellos con amabilidad, llego a la posada y todos la miraron extrañados, todos se pusieron rectos pues era la reina, creían que había pasado algo grave para que ella estuviera allí, el dueño de la posada avanzó rápidamente hacia ella y le hizo una reverencia, el hombre le indicó el camino, a cierta distancia para no incomodarla. Le indicó la habitación que era y el hombre se retiró con rapidez, Eve llamó a la puerta dos veces y Chris abrió, este estaba recién bañado, y sólo llevaba unos pantalones marrones de tela, aun estaba mojado, este le sonrió y la dejó pasar. — Pensé que no vendrías hoy.— Eve se sentó en la cama desvalijada.— Venia hablar contigo de unos asuntos importantes pero

