Viggo no esperaba tales confesiones, Drako le quito la mordaza de tela que le habían puesto para que pudiera hablar. — No solo asesinaste a mi padre, si no a mi madre también, embarazada de mi hermano, nunca me gusto ese extranjero, pero como no el gran Viggo lo acogió después de que ella le diera una patada y lo echara de Inglaterra, cuando lo dejaste estaba muy perdido, se unio a la primera mujer que paso delante de él.— Este se acercó a Eve peligrosamente, le toco el pelo que caía suelto sobre su cara y le acaricio como un maniaco.— Entiendo su locura, eres tan hermosa, una delicia extranjera no se ve todos los días. — Drako miro ahora a Viggo sin dejar de tocar a Eve que cerraba los ojos con fuerza le daba asco que la tocara, Viggo se retorcía de odio hacia él. — Me pregunto cómo sera

