Cap 19: Nexo empresarial.

1134 Palabras
Cap 19: Nexo empresarial.  Marcos encontró a Alfredo de mal humor, preparándose para retirarse del nosocomio. Se apresuró a ofrecerle ayuda, temía confesar que le dio una falsa promesa de poder darle la posibilidad de entrar en la empresa a Renata. No entendía cuál era su relación con su jefe, pero sentía tanta pena por esa joven. Alfredo necesitaba verla una vez más, era la viva imagen de su madre con algunos pequeños detalles que podrían ser atribuidos a él, su marca de nacimiento era exactamente igual a la suya. No necesitaba una prueba de paternidad para reconocer a su hija y la actitud pasivo agresiva de ese médico fue la confirmación que necesitaba. No entendía la crueldad de Consuelo en negarle la posibilidad de criar a su hija, para dársela a otro hombre que no tenía un décimo de sus recursos. Rodrigo los esperaba en el estacionamiento junto a Amanda y Milo. El CEO quería unas verdaderas vacaciones sin personas adulándolo falsamente, por lo que decidió que él sería el encargado de conducir hasta una de las estancias de su familia. Revisaba una y otra vez que la sillita de auto estuviera bien colocada; Renata le estaba ofreciendo la experiencia completa de una vida normal. Alfredo observaba a la distancia la personalidad alegre y extrovertida de su recién descubierta hija. Le daba una paz interna que nunca pensó tener, pero ver que su amor fraterno estaba dirigido a la persona equivocada, lo llenaba de celos. Unos pasos firmes lo hicieron salir de sus pensamientos. Rodrigo Ibáñez se acercó al médico y lo saludó como si fuera un familiar. Alfredo sintió que necesitaba presentarse como correspondía y, ahora, gracias a ese jovencito, tenía la excusa perfecta. Como si fuera una negociación millonaria, se acomodó la corbata y fue a saludar a su socio. Alfredo: - Sr. Ibáñez, ¡qué sorpresa encontrarlo en este lugar! ¿Algún problema de salud? - quería parecer calmado, pero su corazón parecía que fallaría en cualquier momento. Rodrigo: [frunció el ceño al reconocer la voz] - Sr. Sosa, la sorpresa es mía, no pensé que utilizara la salud pública. Mi asunto es completamente personal. - Rodrigo se había vuelto muy celoso de Renata, sabía lo que buscaban los hombres mayores en jovencitas con la apariencia de Renata y no permitiría que ningún Alfredo Sosa o Antonio Méndez la apartaran de su lado, suficiente tenía con Noah. Renata le propinó un codazo y una mirada de desaprobación. Recordaba que ese hombre era uno de sus socios comerciales y Rodrigo parecía haber olvidado todo lo que les inculcaron en las clases de negocios básicos. Alfredo: - Soy un ciudadano común, jovencito. Me interesaba que el doctor siguiera con mi cuidado, pero al parecer no le agrado. - Con una mirada triste que intentaba conmover a Renata y dejarlo mal parado a Jorge. Renata lo miró con ternura, le parecía un hombre solitario y triste. Renata: - Sr.Sosa, disculpe a Rodrigo y a mi padre, la necesidad de vacaciones los tornó un poco irrespetuosos. Mi padre tal vez no utilizó las palabras correctas para rechazar su propuesta; papá solo atiende en el sistema de asistencia pública y, permítame prejuzgar, no creo que usted pueda adaptarse. En cuanto al Sr. Ibáñez, quiero disculparme en su nombre, por culpa de nuestra incipiente relación ha descuidado sus asuntos laborales; espero que no tome represalias contra él. - Su forma de hablar no parecía la de una chica sin educación superior. Alfredo: - Señorita, no se preocupe, entiendo la situación que me plantea. - [realizó una pausa, fingiendo pensar] - ¿No le gustaría ser el nexo en este acuerdo laboral? - Si Renata aceptaba, sería mucho más fácil poder entablar un vínculo filial. Marcos: [exclamó con felicidad] - ¡¡¡SÍ!!! - Todos lo miraron con sorpresa, Rodrigo con actitud dominante abrazó la cintura de su "novia". [en un intento de salvar las apariencias] - Lo siento, es que sería agradable alguien como la señorita en la empresa - mientras su rostro pasaba por todos los tonos de rojo. La mirada de los tres hombres lo intimidó, pero realmente le parecía alguien que podía sumar a la empresa. Renata le devolvió una sonrisa. "Rodrigo, si no tienes inconveniente, me gustaría poder postularme a la empresa del Señor Sosa; este muchacho me dijo que tengo potencial". Quería ser lo más protocolar posible, tal vez era una oportunidad del destino que oportunamente le ofrecieran trabajo. Marcos comenzó a sudar; había cruzado un límite que podría desembocar en su despido, pero su jefe parecía muy complacido por su intervención. Alfredo asintió. "Grupo Sosa es su casa, señorita Renata, podría ser mi asistente personal si le interesa". Jorge sabía que siempre fue el sueño de su hija trabajar en una gran empresa, sueño que por sí mismo no podía cumplirle; pero le dolía tanto que justo fuera en la de ese hombre. Rodrigo, ignorante de las verdaderas intenciones de Alfredo, supuso que era un viejo lujurioso tratando de conquistar a una joven inexperta. Renata se emocionó al escuchar la propuesta, pero no entendía la falta de emoción de su padre. De Rodrigo era entendible que no quisiera que se involucrara en su círculo. Eso la llevó a tener que repensar sus pretensiones. "Bueno, tal vez, con un trabajo de recepcionista estaría mejor", mirando a su padre en búsqueda de apoyo, pero él fue intransigente. "Renata, deberías volver a tus estudios, cuando estés capacitada postúlate a una buena empresa. Los espero en el auto". Para Jorge fue doloroso romperle el corazón, pero fueron años de cuidado para no dejar que la maltrataran por nada. Renata estaba avergonzada; su padre nunca la trató de esa manera, pero Rodrigo, como siempre, tenía una forma de solucionarle la vida. "Opino igual que Jorge, deberías estudiar y prepararte, pero si el Señor Sosa quiere que seas el nexo en nuestro negocio, lo acepto", lo miró desafiante al CEO mayor y luego la miró con una mirada llena de amor a Renata. "Empezarás a estudiar y aprender sobre los negocios, pero trabajarás con mi abuelo, él estará feliz de que seas su aprendiz y compañera de charlas aburridas". Él deseaba pasar todo el tiempo con ella, pero conocía su temperamento y su abuelo era el único en el que podía confiar. El corazón de Renata se aceleró y lo abrazó con adoración, Rodrigo era tan perfecto que le daba miedo, pero Eduardo era alguien amable y que siempre le ofreció una oportunidad por lo que no se sentía tan intrusa en su mundo. Alfredo aceptó la derrota contra el joven, pero ahora tenía algo que los unía. Rodrigo era un muchacho demasiado temperamental para su hija y ser tan cercano con ese hombre tampoco le agradaba, pero por el momento era su única conexión.
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