Cap. 9: Parrillada familiar.
En la casa de la infancia de Renata el aroma a comida casera invadía todo el lugar; Jorge asaba carne la parrilla en el patio. No les habían comentado que estaban invitados toda la familia y muchos colegas del hospital, Renata quería ser tragada por la tierra; su abuela fue muy traicionera en organizar la reunión mensual y no informarle.
Renata se disculpó con Rodrigo y le dijo que no había problema si quería irse, que ella se encargaría de dar las explicaciones. Pero para él era una experiencia nueva y le pidió que lo dejará quedar.
Jorge fue a recibirlo y lo llevó junto a la parrilla con los demás hombres, puso una cerveza en su mano y lo incluyeron en el grupo como si lo conocieran de toda la vida.
Rena fue a la cocina para ayudar a preparar las ensaladas y reprender a su abuela.
Renata: - Abuela, me dijiste que era una cena para los cuatro, fue una emboscada de todos-
Abuela: - desde cuando tengo que dar explicaciones, sabes lo que es ser la única que no está cuidando bisnietos, mira a tus primas todas tienen hijos- con su tono de italiana que no dejaba lugar a discusión.
Renata: - seguramente, después de esto no volverá. - no podía con su genio.
Su abuela molesta la golpeó con uno de los paños de cocina, esa muchachita siempre la sacaba de quicio con sus acciones.
Parrilla:
Jorge: - muchachos, él es mi yerno Rodrigo-
[el CEO estaba acostumbrado a los tiburones de negocios, pero nunca estuvo tan nervioso en su vida]
Rodrigo: - buenas noches, es un placer. - sentía que su corazón palpitaba, esperando un interrogatorio que nunca llegó.
Jorge le explicó que eran la familia extendida y los amigos cercanos, era una tradición familiar reunirse una vez al mes, habitualmente era el último viernes del mes, pero su madre decidió adelantarlo sin avisarle a Renata.
Un pequeño niño de uno o dos años se acercó a él pidiendo que lo levante en brazos - upa upa- le pedía mientras le estiraba sus brazos. El CEO nunca tuvo contacto con un niño pequeño y no sabía cómo hacerlo. Para los hombres que veían la situación, era gracioso ver la imagen, sin previo aviso se lo pusieron en los brazos al joven. El pequeño tocó su rostro con una sonrisa y luego se abrazó a su cuello quedando completamente dormido en pocos minutos. La respiración suave y cálida del niño, complementado con ese ambiente familiar; le hizo pensar que tal vez ser padre no sería tan mala idea.
Todos fueron llamados a la mesa, Milo seguía abrazado al cuello de Rodrigo, se había despertado, pero no quería soltarlo. Renata intentó convencerlo de que fuera con ella, pero el pequeñito se negaba y se abrazaba como un monito, para su sorpresa Rodrigo le dijo que lo dejé con él. Ayudó a darle de comer con tanto cuidado que todas las mujeres presentes comentaban lo buen padre que sería.
Después de varias horas de charlas y juego con los niños, los presentes empezaron a despedirse. Milo estaba completamente dormido y ahora si Renata lo pudo llevar a su habitación, lo arropó y luego le dio un beso en la frente.
En la sala se encontraba Jorge y su madre, que le comentaron que Milo estaba por el momento con ellos hasta conseguir una familia, eran un hogar de acogida cuando los pequeños necesitaban cuidados médicos especiales. El CEO quedó sorprendido al descubrir ese lado de la familia de la joven.
Los pasos de Renata se escucharon y les comentó - ¡por fin se durmió! - tenía una mirada llena de amor por el niño.
Como ya era bastante tarde, Rodrigo se preparó para irse y le preguntó si quería que la lleve, pero ella le respondió que pasaría la noche ahí. La distancia hasta la residencia del CEO era de aproximadamente una hora sin tráfico, por lo que su abuela sin consultar a nadie le ofreció, -quédate a pasar la noche, podría ser peligroso el regreso. - Renata cuestionó a su abuela, pero no tuvo efecto. Rodrigo fingió que no era la primera vez que dormirían juntos para evitar sospecha de la anciana, solo le preguntó a su padre si no habría problema y el solo respondió -son adultos y una pareja, mientras recuerden de no hacer demasiado ruido, no tengo problema-. Rodrigo estaba feliz, años deseando tenerla tan cerca y ahora por más que fuera una relación de conveniencia podría verla dormir.
Renata no pudo poner objeción, su padre tenía un punto. Lo acompañó a su habitación de infancia - la cama es pequeña, todavía puedes elegir irte. - no tenía un sofá y no era tan cruel como para hacerlo dormir en el suelo, por lo que ella se resignó a que deberían compartir su cama de 1 plaza y media; perfecta para que una sola persona duerma, pero para dos adultos el contacto físico sería imposible de evitar.
Jorge golpeó la puerta, le entrego un cepillo de dientes junto a un pijama de esos modernos que su hija siempre le regalaba y no le gustaban por lo que continuaba en su empaque original - creo que te quedará bien, descansen-.
Renata le pidió que se diera la vuelta y se cambie, que ella haría lo mismo - mi abuela no es tonta, si ve que no puedo cambiarme de ropa frente a ti sospechara que no somos nada-. Rodrigo obedecía cada orden de Renata con tal de no ser expulsado de su lado, lo que la joven no se percato fue que él podía verla por el espejo que se encontraba en su habitación.
La cama era demasiado pequeña para ambos, Renata queriendo mantener una distancia casi cayó varias veces de ella, Rodrigo la sujeto entre sus brazos, -no te voy hacer nada, no seas dramática-. Prendieron la televisión para que los oídos curiosos no escuchen sus charlas susurradas. Renata le contó quienes eran los presentes en el asado y sobre la historia de Milo.
-Milo, fue abandonado en el hospital, papá es médico clínico, pero prefiere urgencias. El realizo el parto, su familia no se quiso responsabilizar por él y cuando salió de neonatología se lo entregaron para su guarda. Está tratando de lograr la adopción, pero es algo complicado por su edad, pero esperemos lograrlo. - el muchacho estaba impactado por la historia - no sabía que existía gente tan buena, debe ser difícil todo lo que es trámites y sobre todo criar un hijo que no es de tu sangre. - ella sonrió - bueno digamos que no sería la primera vez. - luego cambió el tema por algo menos privado.