Capítulo 36. CHRISTIAN PHALAFOTH ¡Realmente me odia! ¡Victoria me odia! ¿Cómo pudo rechazarme en un momento así? tan sublime, especial y único como es el despertar de nuestro hijo… ¿Será que por las venas de Victoria corre agua en vez de sangre? (enseguida le llega un terrible pensamiento)… ¡No, no es posible!... ¿Será que Vicky es?... (Pega un grito desgarrador)… ¡¡Nooo!! ¡Ella no, ella es mi elegida! Victoria Santander nació para mí... ¡Ella no puede ser un hembra de la mala vida! (sale de la pequeña estancia y se dirige a la cocina en busca de la Sra. que le ha venido asistiendo en cada lugar al que se dirige; es como su nana, lo cuida y en cada lugar que se dirige, es como la ama de llaves). –¡

