Capítulo 8.

2318 Palabras
Charlotte: Estaba terminando de hacer un pedido de cortinas para un restaurante, ya había terminado de hablar con los proveedores y la tela para manteles y cortinas era una belleza. Me tocaba trabajar en el diseño de la casa de Lucian, conociéndolo y sabiendo lo que pidió quiere algo rígido y oscuro, como el. A veces me caía muy mal lo arrogante y confiado que es, cuando empezamos nuestra relación era arrogante pero ahora lo es más y eso me cae mal, no entendía cómo es que yo lo soporte por dos años y medio, creo que estaba loca. Supongo también fue por el sexo, el desgraciado sabia como complacerme y dejarme con las piernas temblando, yo era insaciable y Lucian sabia como llenarme en todos los sentidos. Con Morgan era más suave, decía que no quería lastimarme, hasta que le pedí que me llevara al limite y así fue, el mejor sexo de mi vida, lo que más me gustaba eran sus manos, esas enormes manos con muchas venas y anillos, Morgan las sabia usar muy bien. Y Jonathan, siempre que lo hacíamos era el más dulce y amoroso conmigo, besaba cada parte de mi cuerpo por más insegura que fuese, me hacía sentir amada y especial, algo que amaba con todas mis fuerzas. Siempre me pregunté si algo estaba mal conmigo, si yo era la del problema, pero no, siempre fueron ellos, aún no sabía sus motivos y creo que para esta alturas del partido, no me interesaba saber. A mi oficina entró Marie. —Amiga lamento no haber ido a la galería, me sentía mal con mi periodo.. —Está bien Marie, pero debiste avisarme al menos. —Lo siento —hizo un puchero— te traje un chocolate con maní —lo colocó en la mesa—, por haberte dejado plantada ¿me perdonas? —Te perdono si me compras pollo Frito y papas. —Hecho —se sentó— ahora cuéntame ¿que tal la exposición? —No se por donde empezar Marie, en un momento estando allá pasaron muchas cosas. —Pues cuéntame. Le conté todo lo que había pasado en la exposición de Jonathan, de como lo vi, como reaccionó, del como me dijo que la exposición era dedicada a mi, todo. —Es increíble Charlie, es que.. Que su exposición lleve tu nombre o un significado que tenga que ver contigo, me parece lo más hermoso que he oído... No conocí a Jonathan pero se nota que es muy lindo. —Creeme que me congele cuando me dijo eso, fue... Ni siquiera se como explicarlo Marie —me recargue en mi silla— me afectó demasiado verlo y más saber que el es mi artista favorito. —Te afectó porque fue tu primer amor.. Lo que no entiendo es porque se cambio el nombre y esas cosas, he visto sus fotos anteriores y parecía un indigente con ese cabello y barba larga, además de la vestimenta de hippie —rió— ¿tienes una foto de el actualmente? Negué pero busque en mi computadora las fotos que le tomaron en la exposición, giré el monitor hacia Marie y se quedó impresionada. —¡¿Es el?! Por Dios... —abrió la boca sorprendida— Charlie es guapísimo. —Está muy cambiado, no lo veía desde hace años.. Claro que es apuesto. —Amiga pero es que tu eres suertuda, los tres son extremadamente atractivos. —Eso no le quita lo idiotas que fueron conmigo. —Si lo dices es porque han intentado hablar contigo ¿cierto? —asentí— pues yo les daria una sola oportunidad para explicarse del porque es que te abandonaron, si fuese yo, lo haría, digo, para volverlos a mandar a la mierda con más motivos. Reí por las ocurrencias de Marie, aunque tiene un poco de razón, solo que ahora no quiero verlos, no quiero lidiar con los tres ahora.. Marie y yo empezamos a trabajar, ella siempre me ayudaba con los diseños, aunque se especializaba más en habitaciones para niños y demás, sabía que hacer cuando me ayudaba, me encantaba tenerla a mi lado, es mi mejor amiga desde hace años, sabia siempre alegrarme y darme un buen consejo. —Bien preciosa, te dejo, estoy en un proyecto para una habitación de gemelos de un empresario, te veo más tarde en tu departamento para comer ese pollo Frito. —Vale —le sonreí. Mi teléfono estaba sonando, lo mire y era Colton. —Colton. —Hola preciosa, quería saber como estabas. —Con mucho trabajo.. —Me lo imagino.. Tengo un regalo para ti, estoy cerca de tu oficina. —Bien, te espero —colgué. Colton es un buen tipo a mi parecer, me da buen sexo y eso.. Pero el quiere algo que no le puedo dar, una relación, no me siento bien teniendo una relación ahora.. Y hablando de el, llego a mi oficina con una sonrisa, como siempre tan alegre, se veía bien vestido con ropa casual, con el traía una enorme bolsa de regalo. —Hola —sonrió y me dio un beso en la mejilla— espero que te guste lo que.. —miro mi oficina— ¿Porque tantos lirios? —Alguien me los envió —me encogí de hombros— nada importante. —¿Alguien? —se puso serio— esto no me gusta Charlotte, no debes recibir nada de nadie, solo de mi. —Me reí— ¿Perdón? Tu no puedes pedirme algo así Colton, no seas exagerado, además, puedo recibir los regalos que me de la gana. —No es justo que lo hagas Charlotte, no se ve bien que una mujer reciba regalos de otros hombres cuando ella está en una relación. —Estas equivocado Colton, además ¿cuál relación? Si tu y yo solo tenemos sexo, S E X O ¿entiendes? Me estaba hartando de su actitud, me estresaba cuando se ponía en modo celoso, me parecía patético, no se hasta cuando tenía que decirle que lo nuestro era casual solamente. —Bien, lo siento.. —me entregó la bolsa— espero que te guste. La bolsa estaba algo pesada, la coloqué sobre la mi escritorio cuando saque lo que había dentro me quede fría, era el jarrón que había visto en la exposición, joder. —No fue sencillo obtenerlo —Colton se posó detrás de mi y acaricio mis hombros— tuve que hablar con el artista directamente porque no lo quería vender... Cuando lo vi pensé en ti, te gustan estas cosas, ademas de que tienen lirios pintados. —No se que decirte Colton. —Un gracias me basta además de un beso. Me giro y beso mis labios, me costó corresponderle pero aún así lo hice, estaba pensando en el bendito jarrón, Colton había ido a la exposición.. Dios me esta doliendo la cabeza. —Hueles delicioso Charlotte —besó mi cuello— no se hasta cuando estaremos así.. Deseo que seas solo mía y poder presumir ante todos que soy tu dueño. Fruncí el ceño y me aparte de el. —No digas tonterías Colton, nadie en este mundo es mi dueño ¿está claro? —lo mire mal— soy dueña de mi misma, no le pertenezco a nadie... Quiero que te quede muy claro eso. —Pero Charlotte ¿hasta cuando me tendrás así? Llevo dos años arrastrado por ti. —¿Y te pedí que lo hicieras? —negué— tu solo te has arrastrado por mi... Desde un maldito inicio te dije que solo seria sexo ¿como carajos te hago entender eso? —dije ya molesta. Su rostro se desfiguro por la ira, me tomo de la cintura fuertemente y me pego a él. —Ya estoy harto de que me trates como tu maldito juguete Charlotte —tomo mi mandíbula— conmigo nadie juega. —Pues ya lo hice contigo querido, no es mi culpa de que te hayas hecho ilusiones.. Siempre te lo deje en claro Colton, ahora suéltame antes de que te patee los huevos. Su mano hizo presión sobre mi mandíbula, me dolía pero mantuve mi rostro neutro, no le tengo miedo a ningún hijo de puta, mucho menos a Colton. —Te vas a quedar sola Charlotte, nadie estará a tu lado en los peores momentos —sonrió de lado— algún día me necesitarás. —¿Que te hace pensar que te necesito o necesitaré? —reí— no me hagas reír Colton, no necesito de nadie para sentirme feliz y completa.. Al igual que en el sexo, puedo satisfacerme yo misma... Si no me sueltas ahora, en tres segundos estarás sobre el suelo. Su presión en mi cintura y mandíbula era más fuerte, ya a este punto me dolía. Bien, agotó mi paciencia, con mi rodilla le patee los huevos, de inmediato me soltó y cayó al piso. —¡Jamás en tu miserable vida vuelvas a tocarme o tratarme así! ¡¿Te quedo claro?! ¡Ahora lárgate de mi empresa y de mi vida Colton! Se quejo del dolor pero se levantó molesto. —Ésta me las pagas Charlotte Evans, conmigo nadie juega. —Tus malditas amenazas puedes metertelas por el culo... Tu no me das miedo. Ahora largo. Jasper entro a mi oficina con dos hombres, los de seguridad. —Jefa ¿esta bien? —se acerco a mi— tiene la mandíbula roja, llamaré a emergencias. —No es necesario —mire a los hombres— saquen a este sujeto de aquí y sepan que tiene la entrada prohibida ¿entendido? —Si señorita. —¡Me las vas a pagar Charlotte! ¡Sabrás de mi te lo aseguro! Los guardias lo tomaron y se llevaron a rastras de la oficina. —¿Segura que está bien? Se puso pálida además de que su mandíbula está muy roja —Jasper sonaba preocupado. —Estoy bien creo.. —empecé a jadear— creo que tendré una crisis nerviosa —reí— joder. Me senté en mi sofá pero me queje del dolor, me levante la blusa y mi cintura estaba roja, sus malditos dedos estaban marcados. —Por Dios jefa, hágame caso, vayamos a urgencias... Eso no se mira bien. —Esta bien.. Vamos, llama a Marie. El salió de mi oficina y poco después regresó con Marie, ella tomó mi bolso y abrigo . —Ese idiota, cuando lo vea lo voy a castrar... Llamaré a Patrick para poner una denuncia —decía Marie molesta. —¿Denuncia? —Por supuesto Charlie, lo que te hizo es agresión física, mírate, dejó tu mandíbula muy roja.. Es más —saco su teléfono y me tomo una foto en la mandíbula y otra en la cintura. —Hace eso porque sirve de prueba por si niega que eso sucedió.. —asentí— vamos Jefa, tiene que ir a urgencias. —Yo conduzco —dijo Marie. Jasper me ayudó a caminar hasta la salida, Colton si que tenía mucha fuerza, sabía que algún día ésto iba a terminar pero jamás pensé que fuese de esta manera, ahora me di cuenta que detrás de esa cara de hombre santo, seductor y amable, se escondía un hombre muy violento, que bueno que me di cuenta de eso, aunque fue de una manera que no me gustó. Esta era la segunda vez que alguien me agredía físicamente, el primer hombre que me golpeó fue mi padre, desde ese entonces me jure que ningún bastado me tocaría. Marie manejó hasta el hospital, quizá suene como una exageración pero si me dolía. Llegando a emergencias me llevaron a una pequeña habitación compartida por otro paciente, tenía que esperar al médico que iba a revisarme. —Buen día señorita... —miró su carpeta y alzó rápidamente la vista— ¿Charlotte? Joder ¿en serio? Me tienen que estar jodiendo.. Morgan. —¿Que haces aquí? —se acerco a mi— ¿Quien te hizo ésto? —¿Tu no eres cardiólogo? ¿Qué haces en urgencias? —Mi turno empieza en una hora, no hay médicos disponibles para esta área por ahora.. Pero no respondiste mi pregunta ¿Quien te hizo eso? Tu mandíbula esta roja y tiene dedos marcados. Me perdí por un momento cuando lo mire bien, usaba un pantalón n***o y camisa del mismo color y arriba llevaba su bata, que sexy. Basta Charlie, concéntrate.. —¿Es necesario responder? —No pero.. Se ve mal —se puso serio. —Entonces no tengo porque responder.. Solo dame algo para el dolor. —Deja de ser odiosa ¿Quieres? Voy a revisarte. Dejo la carpeta sobre la mesita y se acerco a mi, con su dedo frío movió mi mandíbula, su perfume llegó hasta mi, aún seguía usando el mismo perfume que le regale hace años. —Esto se ve mal Charlotte.. Se te va a hinchar ya que tienes la piel bastante delicada, recuestate, voy a poner algo para el dolor ¿duele mucho? —asenti— bien ¿cuánto pesas? —Creo que cincuenta kilos, no lo sé. El anotaba todo. Me recoste con dificultad y Morgan lo notó, me ayudó a acomodarme en la camilla y levantó mi blusa. —Joder Charlotte, estas golpeada.. ¿Quien mierdas fue? —preguntó molesto. —No te diré nada, esto es asunto mío. —Dios mio deja la terquedad ¿quieres? Esto es serio, mira como te dejo la cintura. —Fue un idiota ¿feliz? —dije irritada— antes de que preguntes, si le patee los huevos. El pareció analizar mis palabras. —Bien, no preguntaré más.. Ya regreso. El salió y yo cerré los ojos, definitivamente el mundo, el universo y las galaxias me odian. No pensé encontrarme con Morgan aquí. Ahora debía solucionar el lio con Colton, definitivamente iba a denunciarlo por agresión, esto no se. Iba a quedar así.
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