Capítulo 17

1735 Palabras
Charlotte: Una semana después.  Ha pasado una semana desde que el trío de locos vinieron a mi oficina, pensé que en el transcurso de la semana se rendirian pero no fue así, los tres se han encargado de llenar mi oficina de flores, otros con globos de "Perdoname" y demás, debo decir que el mérito se lo ha llevado Jonathan, me regalo un disco de Frank Sinatra que es uno de mis favoritos, nada que ver con el reloj que me dió Lucian o los pendientes de Morgan, si estaban hermosos pero ellos saben que las excentricidades conmigo no van. Todo en ésta semana ha sido genial, trabajos grandes y por supuesto ganando mi dinero de manera propia, no hay nada mejor que eso. Tener dinero y no depender de nadie. La inauguración del bar de Larry será en una semana y media, ya todo estaba casi listo para la decoración del mismo, debo reconocer que mi hermano y Will tienen un buen gusto. Hoy fui me tocaba ir a la casa de Lucian a terminar con su sala y despacho, hoy tendría que lidiar con el, solo esperaba que no lloviera y si sucede, me iré así me arrastre la tormenta. —¿Te vas a casa de Lucian? —preguntó Marie mientras revisaba unos papeles en su escritorio. —Si —dije no muy contenta— por suerte ya todo esta casi listo y no tuve que verlo en estos días, pero hoy tengo que supervisar todo y ver si está quedando como a el le gusta. —No entiendo como es que tu estuviste con ese hombre.. Tan egocéntrico que es. —Ni yo lo entiendo.. En aquel entonces me deje deslumbrar por su porte y elegancia, además de que es buena cama. —No quiero detalles —reímos— cambiando de tema.. Sabes que Patrick es socio de Colton —asentí— me contó que quiere aliarse con una empresa pero que nadie sabe cual es. —Que extraño.. Bueno, seguramente es la de mi padre, ya sabes que Monserrate me contó que Colton y su esposo iban a ser socios a cuestas mías.. Patético. —Agradezco tanto que no te hayas involucrado con el en el aspecto sentimental.. Es un idiota. —Sólo espero que nunca más se me acerque. Seguí hablando con Marie un poco más hasta que se hizo la hora de ir a la casa de Lucian. Estacione mi auto y afuera estaban terminando de colocar el césped, la verdad que todo le había quedado muy bien.. Entré a la casa e iba supervisando todo, los muebles quedaron bien en el sitio que Lucian quería y las cortinas eran perfectas, éste hombre tiene buen gusto y hablando de él, ahí venía. Estaba con una camisa blanca arremangada a los codos, pantalón n***o y zapatos del mismo color, botones suelto mostrando el pecho y tirantes.. Dios mio. —Hola nena —dio un beso en mi mejilla—, hermosa como siempre. —Lucian. Charlotte concéntrate en el trabajo... Me hizo pasar al comedor donde deje mis cosas, el se fue a despedir a los empleados, ya era la hora de salida para ellos, seguí trabajando en los últimos detalles y por supuesto el presupuesto, Lucian si sabe gastar su dinero, casi doscientos mil dólares en una decoración, vaya.. Para mi es la más grandes que he hecho. —Bien nena —se sentó a mi Lado—, todo quedó perfecto.. Pero hay algo en mi despacho que deseo cambiar. —¿Que sería? —Ven conmigo. Nos levantamos y fuimos hasta su despacho que estaba casi que al fondo de pasillo en planta baja, el abrió la puerta y pude ver que la decoración es la que quería, no entiendo que quería cambiar. Las paredes color café claro, una vitrina de madera de pino con vidrios, escritorio de hierro con vigas que le da un toque rústico, muebles tapizados de cuero, una mesa de vidrio redonda en el medio, una biblioteca de seis estantes, cuadros señoriales y el mini bar. —¿Que quieres cambiar? —Esto —se recargo en el escritorio cruzado de brazos. —No entiendo, era el que querías.. —Exactamente, era el que quería nena, quería, creí que combinaría con todo pero.. Resultó que no —negó— no me gusta.. Quisiera uno de madera, que sea muy resistente. Decidí ignorar su indirecta y asentirle. —Bien, voy a organizar para que lo traigan mañana pero antes debes ver los que tengo disponible y que se acercan a lo que tienes en tu despacho. —Me aparece buena idea nena —sonrió. Salimos del despacho y regresamos al comedor, saque el catálogo y empecé a ojearlo, buscando los escritorios que quería. Me paralice cuando sentí su respiración en mi oído. —Tu perfume de fresas siempre me ha encantado.. Me alegra que no lo hayas cambiado nena —murmuró en mi oído. —¿Que haces Lucian? Me giro quedando frente a frente con el. —Sólo quiero sentirte un poco nena.. No se hasta cuando me vas a tener detrás de ti como un perro. —Yo no te lo he pedido Lucian. —Lo sé, soy un masoquista sin remedio —sonrió—, te extraño nena. —Jamás lo hiciste.. Te fuiste Lucian. —Esta vez no me iré.. Estampó sus labios con los míos en un beso desesperado, Dios mío, había olvidado como se sentían esos labios.. Sin pensarlo mucho le correspondí, tomó mi mandíbula, el hacía eso cuando quería que abriera la boca y así lo hice, introdujo su lengua dentro de mi boca, me estaba excitando, sabía que no podía haberlo pero no quería detenerme, Lucian me estaba enloqueciendo. Abrí más mi boca y el succiono mi lengua y joder se sentía delicioso, dejó mi boca para bajar a mi mandíbula y después a mi cuello, acaricio el interior de mis muslos y los tomó para sentarme en la mesa, hoy estaba usando falda de tubo y camisa de botones, genial. Lucian estaba soltando los botones de mi camisa hasta quitarla de mi torso, yo no perdí el tiempo para hacer lo mismo con la suya ya fuera de su torso toque su pecho y abdomen y la santísima madre del sexo, Lucian estaba musculoso, no tanto pero si todo justo donde va.. Dios mío, voy a morirme aquí. Las manos de Lucian bajaron a mis muslos donde iba subiendo mi falda hasta dejarla en mi cintura, abrió mis piernas para entrar en ellas. —Te haré el amor aquí y ahora Charlotte.. —susurró sobre mis labios. Puso sus manos en medio de mis brasier y lo rompió mis pechos estaban desnudos ante el, quise apretar las piernas cuando se relamió los labios, con su dedo incide lo paso desde mis labios descendiendo hasta mi seno derecho donde su dedo hizo círculos sobre mi pezón. —Son tan hermosos.. —seguía mirando mis senos— recuerdo cuando mi polla estuvo entre ellos.. Jadee por sus palabras, recuerdo cuando hizo eso y de como se corrió en ellos. Metió su mano en mi nuca y me acercó a él de forma brusca, Lucian siempre fue así en el sexo, le gustaba rudo. —Con sólo pensar en que mis bebés fueron tocadas.. La sangre me hierve. —Así como tu, tengo necesidades querido —sonreí. —Me estas retando Charlotte, te estás portando como una niña mala.. Eso merece un castigo. —He sido mala Lucian.. Amo los castigos y lo sabes. Voy a molestarlo. —Han besado mis senos, follado mi boca y muchas cosas más ¿que harás al respecto? —hablé de forma inocente. Vi como apretó su mandíbula y frunció su ceño, Lucian es celoso, joder me va a follar duro. Me bajó de la mesa y me giró recostó mi torso en la mesa y tomó mis manos para ponerlas en mi espalda dejándome inmóvil, subió más mi falda y sentí una de sus manos acariciar mi trasero. —No sabes lo duro que me ha puesto verte en encaje Charlotte —decía entre dientes—, ese color queda perfecto en ti. Olvidé de que color eran mis bragas, me olvidé de quien soy en este momento y de que no debo follar con Lucian. Apreté los labios cuando dio un azote en mi trasero, no fue tan duro pero si ardía un poco, así fueron dos azotes más hasta que se detuvo. Escuché su cinturón ser abierto y la cremallera de su pantalón, gemí cuando sentí su dureza en mi trasero, había olvidado que tenía un m*****o grande. —Voy a follarte duro nena —besó mi mejilla. Metió la mano en mi entrepierna y rozó sus dedos en mis pliegues. —Joder nena, estas húmeda.. —Lucian —estaba impaciente.. Lo escuché reír. Solté un enorme gemido cuando entró en mi y empezó a embestirme muy duro. Daba tres estocadas certeras y una demasiado lenta y así repetía la acción por un rato más, soltó mis manos para tomar mi cintura y alzarme un poco, su mano apretó mi cuello y sus jadeos roncos llegaron a mi oído. —Joder nena.. Te sientes tan bien.. —me embistió duro— me tienes loco. Pose mi mano en la suya, para acariciarla, le encantaba eso y lo demostró cuando suspiró. Su otra mano bajó hasta mi intimidad donde su dedo hacia círculos estimulando más mi clítoris, sentí mi vientre contraerse sintiendo mi orgasmo venir. Lucian dió unas cuantas estocadas más y lo sentí correrse dentro de mi y yo soltar mi orgasmo. —Oh Charlotte —jadeaba en mi cuello— ha sido increíble nena.. No sabes cuánto extrañaba tu cuerpo. Me recargue de la mesa y gemí cuando salió de mi, las piernas me temblaban y sentí que iba a caerme pero Lucian me detuvo por la cintura. —Creo que me he excedido —me cargó— te voy a llevar a mi habitación. —No creo que sea necesario.. Tengo que irme. —Lo harás cuando te recuperes de la follada que te di —me besó— luego podrás irte si lo deseas. Recuerdos llegaron a mi, cuando hacíamos el amor, siempre cuidaba de mi, me daba mimos y caricias.. Creo que no debí haber hecho ésto. No quiero que se haga falsas esperanzas.
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