Pov Julieta Colin. Íbamos camino a casa y Luci no dejaba de cantar, sonreír y gritar, parecía que llevaba a una pequeña de 6 años de copiloto en el auto. Estaba tan feliz, que lo demostraba de todas esas formas, y yo me sentía completamente feliz con ello. Por fin ya no había nada en nuestro camino con lo cual tropezar, no estábamos a salvo de alguna que otra discusión pero nada que no se pueda solucionar. Ya no teníamos miedo del padre de Luci, resultó ser un algodón de azúcar por dentro detrás de toda esa cáscara de presidente autoritario. Estos meses me había encariñado muchísimo con mi adorable suegro y el hecho de que ahora Luci también lo haya perdonado me tenía emocionada, nada podría detenernos de ahora en adelante, este gran paso nos llenó de más fuerza y ganas de estar junta

