Nos vemos y reímos… reímos como la primera vez que nos conocimos, nos reímos como cuando vemos una buena película y sabemos que las cosas no están para nada mal, menos como para saber que de hecho puede estarlo y no lo sabemos. Justo el día de nuestra boda, el día especial para mí, el día en que todo iría perfectamente y de maravilla… ese día fue mi perdición, la ruina de una mujer felizmente casada y que sabe en algún momento todo se irá al abismo más lejano. Cuando al fin pensamos que lo habíamos superado, la puerta no paraba de sonar y sin darme cuenta de quién era el que tocaba tan ansioso por entrar a cortar este sueño, solo entro para hacer a un lado todos los pensamientos que por ley venían dirigidos hacia un nuevo camino que no estaba destinado para mí. TOC…TOC…TOC… —No— fue lo

