¡Voy a matarlo!

1936 Palabras

Se fue y me quedé escuchando la música tratando de no pensar en él, en Camila, en el libro, solo seguía uno a uno los compases de la pieza y el triste llanto que emanaba de ese violín y que me llegaba a lo más profundo. Casi podía ver al músico tallando el arco contra las cuerdas, casi podía tocar el sonido con mis manos. Lo que me pasaba con la música era indescriptible, me llenaba de una forma diferente a todo y me saciaba de formas que ninguna otra cosa lo hacía, ni la comida, ni el sueño, ¿ni él?... Me giré hacia su asiento y me observaba fijamente, sin decir una palabra se acercó a mí y con su mano enjugó las lágrimas que ni siquiera había notado en mis ojos. No me importó que me viera llorar, era algo muy mío que casi nadie entendía, pero había algo en su mirada que me decía que él s

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