La semana transcurrió, todo parecía ser igual, pero Margaret cambiaba con cada segundo, minuto y día transcurrido, cada vez se sentía más fuerte, poderosa e imparable; su magia salía a su voluntad y estaba consiente que si lo deseaba podía romper con la hipnosis de Aleister e incluso sin ayuda del collar, su control mental no haría efecto en ella sino lo permitía. Ahora, en este momento su prioridad no era recordar su pasado, sino saber sobre las creaturas de la noche, su historia, orígenes, propósito, su deber, responsabilidad y destino. Margaret se encontraba en la escuela, estaba en el descanso con sus amigos. Los gemelos peleaban sobre quién era el más encantador de los dos, mientras Dante miraba con suma atención a Margaret desde la distancia y cuando sus ojos se cruzaban, Margaret

