8 KARMA

2834 Palabras
*Despierta Iris, llegaras tarde a clases* *Un minuto más, Pepe Grillo* *Recuerda que a primera hora tienes la exposición del profesor Dante* *Solo un minuto, por favor* 5 MINUTOS DESPUES -      ¡Mierda! – exclame – ya voy tarde. -      ¿Qué no sonó tu alarma? – pregunto mi hermana, que estaba preparando mi almuerzo. -      Sí, pero la pospuse – dije un poco apurada. Se acerca a mí, para ayudarme a alisar mis calcetas y mi corbata. -      Corre o no alcanzaras a la profesora – me recrimina. -      Gracias, nos vemos en la tarde – me despido con un beso. Luego de un largo camino por la carretera, al fin hemos llegado al colegio, salgo del vehículo, para dirigirme a mi salón, no sin antes agradecer el paseo a la profesora Mary. Llego al salón y mis amigas están rodeando mi pupitre. -      ¿Qué sucede? – pregunto algo confusa. -      Rompes mi corazón Iris – dice Uva, tomándome de mis manos – ¿No que eres mi diamante? -      No sé de qué me hablan – bufe – y si, sigo siendo tu diamante. Mis amigas se hacen un lado de mi butaca, la cual está repleta de gerveras, y cajas de chocolates…demonios las mando Mau, tomo la tarjeta que está en una canasta de las flores y la empiezo a leer.   “ERES” Tu eres. Lo sé. Lo supe. Te reconocí. Eres. Desde hace muchas coincidencias. Eres. Desde antes de encontrarte. Lose, amor. Eres tú.   -      ¡Demonios! – se escucha la voz de Ashley entrar al salón – llegue tarde – hace un puchero – quería grabarte al ver como reaccionabas – dijo muy enojada – además me falto poner el enorme oso. Entra su hermano Alan, con otro chico abrazando un oso gigante, que provoca risa, porque ellos ni se ven. Abro y cierro mi boca, pues no se ni que contestar, ahora si se pasó un poquito Mau. -      Así, así pon tu cara, tengo que llevar evidencias – dijo Ashley. -      ¡Vaya! – exclamo una voz chillona – a eso se le llama romanticismo – dice muy burlona Aneka – que malo que sea para ti, son horribles esas flores – toma un ramo de flores – como tú – sonríe muy malvada – pero tal para cual, que malos gustos. -      ¡Lárgate Aneka! – grito Gustavo, uno de mis compañeros de salón. -      ¡No eres bienvenida aquí! – exclamo Becca. -      No necesito invitación – dijo muy seria – yo puedo venir cuando quiera – dijo, mientras camina hacia Joss – hola mi corazón – lo saluda, dándole un beso en la boca – te extrañe. -      Pero si ayer nos vimos – bufo Joss. Dejamos a un lado a esos dos horribles monstruos. -      No le hagas caso – dijo Francia – las flores son muy hermosas, es solo envidia – señalo – todo está bien. -      Sí, claro – digo mientras me limpio algunas lágrimas - ¿Pueden ayudarme con la exposición? -      No llores Iris – hablo Ashley – te eres muy bonita, sexy, hermosa, una diosa de pies a cabeza, ella es una envidiosa – dijo mientras me abrazaba. -      Gracias Ashley – le sonreí – dejen el oso en esa butaca – les señalo la primera que esta junto a la puerta. °°° La semana paso muy rápido, no solo con proyectos y exámenes finales, si, no porque la profesora Mary nos tiene atareados de nuevo canciones para el evento de navidad, de la escuela, ustedes dirán faltan dos semanas, pues si en dos semanas no te aprendes 4 villancicos y 2 bailables; no solo somos las chicas y Uva como siempre, la profesora Mary coloco a otros 6 chicos, para que quedáramos parejos y no puras mujeres, con un solo hombre. Es viernes, ya son las 5 de la tarde, llevamos 2 horas ensayando las coreografías, nos despedimos todos de la profesora, le digo a Roxanna que se adelante, mientras camino al salón por la carpeta de los villancicos. Llego al salón, pero en cuanto giro en mis talones para caminar rumbo a la salida soy interceptada por Aneka y sus 4 amigas. *Iris, corre, corre por tu vida* *Presiento algo malo, Pepe Grillo* *No la provoques, 5 contra 1, no es buena idea* *Lo se Pepe Grillo, pero yo no le he hecho nada* *No importa busca por donde escapar* Intento pasar a un lado de ellas, pero me empujan provocando que caiga de nalgas al piso. -      Ni creas que vas a escapar muy fácil – dijo Aneka – eres una repulsión. -      ¿Qué es lo que tanto quieres? – pregunto con enojo – Joss es para ti sola. -      No se trata de Joss – hace una pausa – solo mírate, un día te haces la mojigata y al otro la inocente, la mártir – hace cara de sufrimiento – cuando todos sabemos lo apestosa e hipócrita que eres – bufa. -       Ya déjame en paz – bufé – lárgate con tu querido Joss – dije mientras me levantaba – si es que te sigue deseando. -      ¡Claro que me desea! – exclamo – no sabes lo bien que nos la pasamos en la cama – dice apretando los puños. -      Pues me alegro por ti – la enfrento – dime Aneka, cuánto dura 1, 2 o medio minuto adentro de ti…cuando empieza a gritar mi nombre. Siento como me trata de pegar una cachetada, pero la detengo con mi mano izquierda, empujándola. -      ¡Te odio, maldita perra! – grita – no sé qué vio Joss en ti, ni siquiera mi hermano, te odio, porque para mí desgracia tienes lo que yo no tengo – hace una pausa – te odio, porque te metiste en mi vida – solloza – y si te odio porque hasta para satisfacer al maldito de Joss tengo que dejar que piense en ti, que diga tu maldito y repugnante nombre. Se acerca de nuevo junto a mí, vuelve a intentar darme una cachetada, pero esta vez sus amigas se interponen agarrándome de mis brazos, siento todas las malditas cachetadas, como sus amigas jalan de mi cabello, grito lo más que puedo, pero nadie aparece en mi campo de visión, empiezo a sentir golpes en mi brazo lesionado y de pronto un dolor indescriptible llega a mi brazo, ese mismo dolor cuando me hice daño en mi brazo, grito a mas no poder de dolor, ha clavado en mi herida una navaja, mis lágrimas inundan mis mejillas; luego un tirón de cabello, siento como pasan algo afilado en él. El dolor es fuerte, siento como mi vista se nubla, mis oídos ya no reconocen las voces, mi boca solo saca gritos ahogados, que se van apagando, mi garganta esta seca y todo mi cuerpo se va adormeciendo, no veo nada, no siento, ni escucho nada…la muerte ha venido por mí. °°°°   POR KARY. -      Ya se tardó mucho – dijo Becca haciendo pucheros. -      Yo voy a ver – dijo Uva – con eso de los medicamentos, y que no comió bien, no vaya ser que se desmayó. -      Vamos todas – cantamos undísonas, provocando que él, ría. -      ¡Pero mira nada más! – exclamo Francia – ya vinieron por ella – sonrió. Vemos el carro de Mau, el chico que le manda los ramos de gerveras todos los días, se estaciona y sale de este, para caminar hacia nosotras. -      Hola chicas – ríe, Mau - ¿Aun no sale Iris? – pregunta mientras la busca entre nosotras. -      La íbamos a ver – volteo y ya no está Uva – ya se tardó. -      Las acompaño entonces – dice el sexy galán de Iris. Subimos las primeras escaleras para llegar al segundo piso, cuando un grito espantoso se escucha, automáticamente nos giramos a ver entre todas y nos lanzamos como si fuéramos flash hacia el tercer piso, diviso entrar a Uva a toda velocidad al salón y escuchar sus gritos, apresuramos pasos para llegar; para encontrar una desastrosa escena. Iris tirada en el piso con una navaja lastimando su herida del brazo derecho, y las malditas psicópatas de amigas de Aneka con unas tijeras en la mano, le han cortado el cabello. -      ¡Son unas malditas cobardes! – grito lo más fuerte que puedo y le lanzo un puño a Aneka. Giro a ver a mi amiga, pero Uva ya salió con su cuerpo a toda prisa, le seguimos todas; nos encontramos con la directora y el profesor Dante que vienen subiendo las escaleras, me detengo frente a ellos. -      Agradézcale a su sobrina, por lo que le ha hecho a Iris - me dirijo al profesor Dante para luego salir de ahí corriendo. Veo como la camioneta sale del colegio…demonios y ¿yo como me voy? Visualizo el automóvil de Mau, corro lo más que puedo, él se detiene para que pueda entrar. Maneja a toda velocidad, sin perder de vista la camioneta de Uva; llegamos al hospital y lo primero que veo es a Uva saltando de la camioneta con una Iris en sus brazos, desmayada y con todo el brazo lleno de sangre y aun con la navaja. Entramos todos a emergencias, pero nos impiden el paso, pidiendo que esperemos en la sala, nos dirigimos todos ahí; decido hablar con su hermana para decirle que la lastimaron y que esta grave en el hospital. Mau no deja de caminar de un lado para el otro, parece que va a hacer un hoy en el piso, mis amigas y yo no paramos de llorar, suplicamos a la santa virgen o a algún santo que la salve. Vemos como Uva va llegando después de 20 minutos estando en emergencia con ella. -      ¿Dónde está Iris?  - pregunta Francia. -      La llevaron al quirófano – dice nuestro amigo sollozando – me quede para llenar algunas formas, solo hay que esperar. -      Pero, ¿Por qué la llevaron al quirófano? – pregunto Martha. -      Al parecer le dieron muchos golpes en el brazo, provocando una hemorragia interna, y la navaja llego hasta el hueso, provocando una leve perforación en este, toco nervios, venas y arterias – suspiro. -      Ella estará bien, ya verán – dijo Roxanna – ella es fuerte. °°°° Estamos esperando a que el doctor salga y nos diga algo sobre nuestra amiga; su hermana y tío están acá, los hermanos de Mau y esos chicos que dice que fueron sus chambelanes también, los padres de Mau, la directora Gloria y la profesora Mary. -      ¡Familiares de Iris Roman! – exclama un doctor moreno con nariz perfilada. -      Aquí – hablo su tío rápidamente – como esta mi Iris. -      Esta estable – dijo el doctor suspirando – sin embargo, el brazo se encuentra lesionado, cuando llego tenia hemorragia interna, la navaja roso las venas, nervios y una perforación en el humero – pauso – tendrá que estar observación, ya que un mal movimiento o alteración podría costarle el brazo, ya que el bíceps braquial, está muy dañado. -      ¡Oh Dios mío Santo! – exclamo su tío – mi niña – dijo con grito ahogado. -      Todo estará bien tío – dijo Leona – ella se recuperará, ya verás. -      Todos vamos a ayudar, para que se recupere más pronto – dijo Uva. -      Gracias chicos – el tío, mientras se limpiaba las lágrimas. -      En unos segundos podrán pasar a verla – dijo el doctor. -      Chicos, será mejor que se vaya a sus casas – demando Leona. -      Mañana vendremos – dijo Francia – llámanos si nos necesitan. -      Las llevare chicas – dijo Uva – tío Eduardo ya hice todos los trámites para que Iris tenga la mejor atención, no le va a faltar nada. -      Gracias Uva, pero no tienes que...- lo interrumpió. -      Usted sabe lo mucho que amo a Iris…es una hermana para mí – dijo Uva – así que no repele – ya está todo arreglado. -      Gracias Uva – sonrió el señor – vayan a descansar chicos, podrán venir mañana si gustan. -      Claro que si – dijo Sahabanna – nosotros vendremos mañana. Nos despedimos de todos incluido de Mau que el decidió quedarse, Uva nos llevó a todas a casa, quedándose en la mía, porque estaba tan cansado, que ya no quería manejar, entro a la ducha cenamos y nos fuimos a dormir cada quien en una recamara, aunque obvio no pudimos conciliar el sueño, no después de este espantoso y agrio momento.     POR MAURICIO. Esto ha sido tormentoso, ¿Quién, en su santo juicio, lastimaría a una persona como Iris? He estado toda la noche esperando en los pasillos del hospital, estoy desesperado, cuando vi salir a ese chico con Iris en sus brazos desmayada, un miedo profundo se introdujo en mi ser. -      Chico, será mejor que te vayas a dormir – dijo Leona – si ocurre algo te llamare. -      Yo no me quiero ir – dije con un bostezo – quiero verla. -      La veras, pero no ahora – sonrió – despertara en 3 o 4 días. -      ¡Mau! – exclamo mi hermana, que corría hacia nosotros - ¿Aun no despierta? -      No, aun no – hablo la hermana de Iris – el doctor dice que despertar en 3 o 4 días – suspiro – será mejor que se vayan a descansar, cualquier cosa yo les aviso. -      Está bien – dijo mi hermana – vamos Mau, necesitas descansar – alentó mi hermana – mañana venimos. -      De acuerdo, por favor llámame si sucede algo – le dije un poco apagado. -      Yo te aviso – me dio unas palmadas en la espalda. He llegado a la casa, entre a la ducha, baje a comer y volví a subir a recamara para dormir, aunque la verdad, no pude del todo, estoy muy preocupado por Iris; y como no preocuparme, cuando sé que yo estoy sano, mientras ella está en una camilla de hospital, tratando de salvar su brazo. °°° Han pasado 4 días, me he quedado cuidando a Iris, ya que su hermana, su tío y sus amigos ya la vinieron a cuidar, así que decidí quedarme a cuidarla. Son las 3 de la madrugada, estoy trabajando en un proyecto de la universidad, estoy pendiente en la pantalla de mi laptop y a la vez volteo a ver a Iris, quien aún no despierta. Cierro la laptop, dejándola en la otra silla, ya que no me puedo concentrar; me acerco a la camilla donde se encuentra Iris, me siento aun lado de la camilla, con mucho cuidado, para no lastimar su mano izquierda que está conectada al suero, tomo un mechón de su cabello para pasarlo atrás de su oreja, odio verla postrada en una camilla de hospital, sin que se pueda despertar, sin que pruebe bocado, sin que pueda moverse. Veo como empieza a respirar más constantemente, sus ojos empiezan abrirse, intenta articular palabra, pero sus labios están secos, así que tomo una botella de agua y se la acerco a sus labios, para que tome un poco de esta. Presiono el botón atrás de la camilla, para que aparezca el doctor. -      No te muevas – la detengo, ya que intento sentarse – te las timaras tu brazo. Instintivamente ella voltea su rostro para mirar su brazo, que esta vendado, y encima de una almohada. -      ¿Qué me paso? – pregunta llena de lágrimas. -      Solo olvídalo, Iris…no vale la pena recordar – le sonrió y limpio sus lágrimas. -      ¡Ya despertó! – exclama el doctor – me alegro, te revisare. Empieza a checarle su temperatura, su presión, su vista y si siente algún dolor de incomodidad. -      Estas estable – dice el doctor – te hicimos una operación, para poder cerrar tu brazo y curar la hemorragia que tenías – suspira – pero ahora depende de ti y de tu sistema, para poder aguantar a sanar, tienes que tener mucho cuidado, ya que si no sana el brazo…lo tendremos que cortar. -      ¡No! – exclama Iris – todo menos eso – solloza. -      Tranquila, no debes ponerte así – le indica el doctor – solo es una advertencia, sé que te recuperaras – le sonríe – ahora le pido a una enfermera que le traigan algo de comer y le quiten la sonda. -      Muchas gracias doctor – le extendí la mano; veo que sale y me dirijo a Iris para calmarla – todo estará bien, lo prometo – le doy un beso en la frente – no te voy a dejar sola. -      Tengo miedo – dice sollozando – no quiero que me quiten mi brazo. -      No lo harán – le limpio las lágrimas, que caen en sus mejillas – va a sanar, y podrás seguir haciendo travesuras, vas a sanar. Ten fe.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR