¿Qué soledad es más solitaria que la desconfianza? —George Eliot. —Así que… ¿Te han gustado los juguetes? —preguntó Bella tímidamente a su hijo mientras que lo vestía para a cena. Blanca ya la había arreglado y solo le faltaba ponerse el vestido su hermana había insistido en vestir a Alex para que ella estuviera lista pero se rehusó. Había pasado casi todo el día afuera y quería recuperar el tiempo con su Alex quien ahora estaba más sonriente. — ¡Sí! Tía Blanca me ha dicho que me los ha regalado Kyrian ¡Ah! Y también te ha traído flores, pero todavía no me convence que sea tu novio —hizo una mueca—. Tú eres mía mami. Bella terminó de arreglarlo entonces sonrió dejando dos sonoros besos en sus regordetas mejillas. Tanto padre como hijo eran totalmente posesivos respecto a ella. —

