El sol apenas había salido cuando empezó. Alejandro estaba de pie en el centro de la plaza, con el Colmillo del Dragón de Jade en mano. A su alrededor, Ciudad Olvidada había sido evacuada temporalmente. Solo quedaban los combatientes. Mei a su derecha. Wei a su izquierda. Yue frente a él. "Las reglas son simples," dijo Yue. "No pares. Si caes, te levantamos y seguimos. Si pierdes la conciencia más de cinco minutos, terminamos. Si mueres..." Sonrió sin humor. "Bueno, entonces todo esto fue una pérdida de tiempo." "¿Y el objetivo?" "Sobrevivir. Adaptarte. Forzar tu cuerpo más allá de todos los límites." Yue desenvainó una espada que brillaba con calor. "Y abrir completamente el quinto meridiano." "¿Y si no puedo?" "Entonces no eres digno de la Armadura del Dragón de Jade." Silencio.

