Todo se acabó.

1230 Palabras
Un hombre algo retirado le dió una señal a Kassandra, sonrió y tiró una copa al piso se agachó y cortó su brazo. Un pequeño grito de dolor ocasionó que Alexander y los presentes giraran. —¡Alexander, estoy herida! ¿Podrías llevarme al tocador? —Llamaré a Peter para que te acompañe. —Alexander, me duele. —Espera a que Peter llegue. Su táctica salió mal, pero decidió cambiar el rumbo de la situación de golpe. —No te molestes, iré sola, no esperaré a que alguien venga. Con su mano apretaba el brazo que sangraba y ante la mirada de angustia de los presentes, Alexander, sintió presión así que asintió. —¡Vamos! La ayudó, tomándola del brazo. Los reporteros tomaban fotografías a lo lejos imaginando el encabezado que podrían en sus fotografías. Al llegar al tocador, Kassandra movía sus ojos de un lado a otro, vió salir a Joselin, esa era la pauta para entrar. Días atrás, Kassandra se había enterado de cada movimiento de Sophie, el estar vigilando de ella día y noche le dió resultados favorables, supo que sus padres no llevaban buena relación y se aprovechó de eso. Se comunicó con Joselin y tras ofrecerle una cuantiosa suma de dinero, obtuvo su ayuda para destruir a Sophie. Entraron al baño y vieron una escena que causó un éxtasis en Kassandra, al ver salir a Alexander con Sophie, sonrió y los siguió. —Hoy mismo tendrás la otra parte de tu dinero, ahora corre de aquí y desaparece para siempre. —Un gusto señorita, aunque me hubiera gustado llegar más lejos con esa chica, es demasiado hermosa. —¡Largo de aquí! Antes que Alex vuelva. El hombre salió y corrió hasta perderse, Alexander estaba furioso, llevó a Sophie al baño de hombres y la arrinconó contra una puerta. —¿Que mierda estabas haciendo, Sophie? —¡Alexander, no es lo que parece! Yo estaba lavando mis manos y el hombre entró y... —¡Señorita Cleiton! No trate de engañar a Alexander. —¿Que haces aquí, Kassandra? ¡Largo! —Alexander, encontré a alguien afuera, necesitas escuchar lo que debe decirte. Kassandra fingía bien su papel de salvadora, poniendo un rostro triste y lastimero llamó con la mano a una persona, una mujer entraba y Sophie sintió como se abría el piso en sus pies. Joselin entraba con la mirada fija en ella y una sonrisa bastante arrogante. —¿Quién eres y que es lo que quieres? — Yo sólo espero que abra los ojos Duque, esa niña es una manipuladora y una cualquiera. Yo ví cómo se besaba con ese hombre, su amante. —¿Que dices? ¡No, esas son mentiras Alex! Los ojos de Sophie se comenzaron a llenar de lágrimas, si cuerpo temblaba de impotencia al saber que su madre estaba mintiendo descaradamente. —Sophie, te conozco muy bien y sé la clase de basura que eres, navegas con bandera de inocente pero no eres más que una cualquiera. —¡Basta! —¿Quién es usted para decir eso? —Soy la madre de Sophie, y le puedo asegurar que esa niña está jugando con usted, lo único que busca es dinero, tengo muchas fotografías de ella saliendo con otro hombre y no fue con quién estaba hoy. La mirada de Alexander se volvía más fría y aterradora. Joselin le entregó todas las fotografías que Kassandra había obtenido por mantenerla vigilada. Alexander las veía, su respiración cada vez era más agitada, sus ojos encendidos por el enojo y sus fuertes manos temblorosas, arrojó las fotografías a Sophie, estas cayeron al piso quedando esparcidas. —¿Que significa esto? —¡No... No, sé! Son sólo fotografías, Eleazar y yo sólo somos amigos. —Los amigos no se tratan con tanta confianza. —Alexander, no la culpes ella no es como nosotros. —¡Alex, escúchame! Trató de tomar su mano, pero el fue más rápido y la quitó de su alcance. —Alex, la señorita Cleiton no es tan decente como pregona, estos dos meses que estuviste fuera tuvo mucha actividad con ese hombre y ahora está con otro. —No se deje engañar por mi hija señor, ella tiene cara de inocencia pero lastimosamente no es así, es una vividora. —¡Largo de aquí! Déjenos solos. —Alexander, no quiero dejarte sólo. Sophie comenzó a llorar, pero aún no se derrumbaba. —Saldré, pero solo quiero que escuches una cosa más. —¿Qué? —Hable señora. —Sophie tiene una hija. —¿¡Que?! —¿Que clase de persona tiene una hija y la esconde? Señor ella no merece su consideración. Los ojos de Alexander se encendieron una furia ciega, sujetó a Sophie de los brazos esperando una respuesta. —¡Alex, si tengo una hija! Pero no es como piensas, es de lo que te he querido hablar en algunas ocasiones y no había podido. Al escuchar el, ¡Si tengo una hija! El mundo de Alexander se derrumbó, soltó a Sophie y antes de salir pronunció unas duras palabras. —Solo jugaste conmigo, no quiero volver a verte. Salió del baño y caminó lo más rápido que pudo, Kassandra sonreía recargada en la pared por la parte de afuera. Sophie salió corriendo detrás de él, sólo quería explicar lo que estaba pasando. —¡Alexander, espera! Deja que te explique, no puedes irte así sin más. Por favor escúchame. —¡Escucharte! Sophie Cleiton, eres una basura, tu propia madre te quitó la máscara, me estabas utilizando para darle un futuro a tu hija, ¿cuando pensabas decirme que la tenías? —Las cosas no son así, ella no es en realidad mi hija. —No mientras Sophie, aquí está el registro y es tu hija. La mirada de Alexander se volvía más furiosa, estaba apunto de perder la calma pero se contuvo. Volvió a tomar a Sophie de los brazos ahora con más fuerza y la arrojó al piso. —¡No quiero volverte a ver! Lárgate de mi vida, de la ciudad o mejor del país. Una cualquiera como tú no tiene lugar cerca de mí. Yo pensaba darte el mundo entero y tú solo jugaste conmigo ¡Todo se acabó! Los pasos firmes y decididos de Alexander se escucharon mientras se alejaba, Kassandra se acercó y pisando con fuerza los dedos de Sophie, reía y le dió unas palabras antes de correr con Alexander. —No eres rival para mí niña, si vuelves a acercarte a mi Alexander te arrepentirás hasta de haber nacido. Por cierto, ésto aún no termina, mañana toda la universidad sabrá el tipo de mujerzuela que eres. Joselin se acercó y se agachó hasta estar a la altura de su hija, la sostuvo de la barbilla y le levantó el rostro para mirarla a los ojos. —Te dije muy claro que pagarías el no ayudarme, ahora vive con las consecuencias. Sophie no podía hacer nada, Alexander no quiso escucharla, con lágrimas en los ojos se levantó sosteniendo su mano herida, fue a recoger su bolso y salió lentamente del lugar, a lo lejos se veían las luces y se escuchaba la música de la elegante cena, pero ella no volvió, caminó por el campus como alma en pena sin rumbo esperando a que amaneciera y con el nuevo día todo mejorara.
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