—¿Te encuentras bien Sophie?
Eleazar preguntaba con un tono bastante preocupado mientras le entregaba una botella de agua.
—¡Estoy molesta! Acepto que el golpe dolió bastante, pero lo que más me dolió fue que el profesor no interviniera.
—Esa mujer es una caprichosa.
—¿Cómo puede pensar que haré lo que ella quiere? No soy su mascota.
—Tu eres más bonita que una mascota, eres la chica más linda que conozco.
Sophie pensó que las palabras de su amigo eran una broma y comenzó a reír empujando su hombro contra el cuerpo del chico.
—Vamos, Sophie te invito un café.
—¡Debemos volver a clase!
—¡Que se joda el profesor! No habló ni una sola vez para defenderte delante de esa mujer caprichosa, ahora nos debe un respiro.
—¡Ok!
Caminaban por el campus charlando con tranquilidad, ocasionalmente reían por alguna tontería salieron a la cafetería y Sophie volvió a ver ese mismo automóvil de lujo, sintiendo una punzada en el corazón giró su cabeza lentamente pero no pudo ver nada a través del vidrio polarizado.
—¿Qué pasa, Sophie?
—¡Oh, nada! Ese automóvil lo ví el día de ayer.
—Es un automóvil real, seguramente viene a recoger a la engreída de la marquesa.
—Es lo más probable.
El resto de la mañana, Sophie y Eleazar estuvieron juntos. Hablaban de diferentes cosas, era la primera vez que tocaban temas ajenos a la universidad.
Eleazar escuchaba con atención, el trato de la familia Cleiton para Sophie y era bastante perturbador.
Podía notar la tristeza de la joven en su rostro y voz, no sabía cómo reaccionar y sólo hizo lo que su corazón le indico.
—No estás sola, Sophie, yo siempre estaré aquí para ti.
—¡Gracias!
Kassandra Antón no se quedaría con los brazos cruzados, al llegar a su oficina arrojó su costoso bolso antes de dar órdenes.
—Investiga dónde está haciendo sus prácticas Sophie Cleiton.
—Enseguida señorita Antón.
—No tardes mucho, que es algo que debo arreglar hoy mismo.
La asustadiza secretaria salió de la oficina poniéndose a trabajar al instante, sabía que no sería fácil pues nadie divulgaba ese tipo de información.
Kassandra revisaba su teléfono, buscaba alguna noticia sobre la llegada del Duque.
*—¿Cuándo llegarás Alexander?
Las fotos y noticias en internet eran pocas, nadie sabía lo que el duque hacía en sus viajes de negocios siempre era bastante cauteloso y reservado para sus asuntos.
—Señorita, aquí está la información, la señorita Cleiton está haciendo sus prácticas en el bufete Benson.
—¡Maldición! No podré hacer nada, Cristopher Benson está en guerra con mi padre.
—¿Buscaba alguna ayuda de la familia Benson?
—No tonta, quería despidieran a esa arrogante chica. Pero el señor Benson no lo hará, sólo por pelear con nosotros.
Pasando su teléfono de un lado a otro pensaba que más podría hacer y lograr despidieran a Sophie.
—¡Señorita, otra cosa más!
—¿Ahora que pasó?
—El Duque vuelve, mañana.
—¿Que, como lo sabes? Nadie a mencionado nada sobre su regreso.
—La oficina de palacio está realizando una cena en su honor, para dar a conocer el compromiso de matrimonio entre el y la princesa.
—¡De nuevo con eso! Mi prima no se cansa de presionarlo. Ella es horrible y caprichosa, Alexander no se fijará en ella y no creo acepte ese matrimonio arreglado.
—Aqui está la invitación.
Kassandra tiró de ella con fuerza, su molestia era bastante evidente.
—¡Largo de aquí! Quiero estar sola.
*—¡No voy a permitir que te comprometas con Alexander prima! Antes termino con tu vida, Alexander es mío y eso nadie lo podrá evitar.
Con una sonrisa maliciosa, se encerró el resto de la tarde en la oficina tramando algún plan para evitar ese compromiso arreglado.
En el campus todo seguía con calma, Sophie descansaba en su habitación esperando a Felicia, mientras estudiaba algunos temas que le pasaron sus compañeros.
*—¡Sophie! ¿Dónde estás? Llegué a la única clase que tenemos juntas y tú ni Ezequiel aparecen.
*— Toma apuntes para que me los pases después, estoy en la habitación cuando vuelvas te platico todo.
*—¿Pero estás bien?
*— ¡Si, estoy bien!
Al término de las clases Felicia salió rápido a la habitación de alumnos, llegó agitada tocando su pecho.
—¿Corriste, porque vienes agitada?
—Claro que corrí, no sabía si estabas herida, eres una desconsiderada.
Sophie le contó con detalle lo sucedido en el salón de clases, Felicia movía la cabeza y manos un poco exasperada con cada palabra que escuchaba.
—¡No puedo creer! ¿Cómo hay personas así? Creen que por ser de la familia real pueden hacer su voluntad.
—Pensé lo mismo, ellos están acostumbrados a que todo el mundo hace su voluntad, pero conmigo se equivocó.
—Hiciste bien Sophie, deben aprender que uno no es ningún juguete para ellos.
—Solo esperemos a ver que lo hecho no traiga malas consecuencias para mí.
—¿Que podría traer? Si sabes que el bufete Benson no tiene buenas relaciones con la familia Antón.
—Lo sé, pero... Y sí se llevan a reconciliar y hacen algo en mi contra.
—Sophie, una acusación tan grave no es perdonable, jamás, y que el señor Antón lo acusara de haberlo estafado, eso fue noticia nacional. La reputación del heredero Benson quedó por los suelos, obviamente no la perdonará.
Un año atrás, Kassandra Antón era novia de Cristopher Benson, se había hablado de un posible matrimonio hasta que volvió Alexander de un viaje de tres años en el extranjero.
Al verlo, Kassandra se encapricho de él y abandonó a Cristopher con los preparativos de la boda, lo acusó de maltrato psicológico y su padre de estafa. Esa fue la manera de terminar con el compromiso y salir bien librados del escándalo.
La reputación de Cristopher Benson quedó dañada, tardó meses en dar a conocer la verdad y volver a ser el mejor abogado de la ciudad.
Sophie suspiró viendo por la ventana, estaba dispuesta a aferrarse a esa parte de la historia entre Kassandra y Cristopher, era su única opción.