—¿Te encuentras bien Sophie? Eleazar preguntaba con un tono bastante preocupado mientras le entregaba una botella de agua. —¡Estoy molesta! Acepto que el golpe dolió bastante, pero lo que más me dolió fue que el profesor no interviniera. —Esa mujer es una caprichosa. —¿Cómo puede pensar que haré lo que ella quiere? No soy su mascota. —Tu eres más bonita que una mascota, eres la chica más linda que conozco. Sophie pensó que las palabras de su amigo eran una broma y comenzó a reír empujando su hombro contra el cuerpo del chico. —Vamos, Sophie te invito un café. —¡Debemos volver a clase! —¡Que se joda el profesor! No habló ni una sola vez para defenderte delante de esa mujer caprichosa, ahora nos debe un respiro. —¡Ok! Caminaban por el campus charlando con tranquilidad,

