—¡Mi Felicia, te extrañé tanto mi niña! —¡Abuela Marie, tío Lenin! —Mi nombre es Simone, soy la asistente de la señorita Cleiton y ahora la niñera de la señorita Felicia. —Un gusto Simone, bienvenida a Merio, vamos a casa. Lenin quien seguía soltero observaba a Simone, era una mujer linda, no tan hermosa cómo Sophie, pero tenía un encanto que llamaba su atención. El camino a la casa de huéspedes fue corto, Felicia hablaba todo el tiempo contando como era su vida en París, en ocasiones olvidaba que estaba en otro país y comenzaba a hablar en francés. —¡Querida, querida! Lo siento pero no te entendemos. Soltaron una risa divertida y Felicia siguió con sus anécdotas. En el avión, Enrique Gibson seguía pensando en la niña que tropezó con él, había algo en ella que no lo hacía

