En la universidad Rive, las clases del segundo año terminaban, algunos alumnos hacían sus maletas para regresar a casa durante las vacaciones. Era sábado por la mañana, Felicia lloraba sentada en el piso de la habitación universitaria abrazada a sus rodillas.
Sophie llegó feliz agitando una hoja, por haber sido aceptada en el programa de entrenamiento del mejor bufete de abogados de la ciudad.
—¡Felicia, me aceptaron! Comenzaré en... ¿Felicia, que sucede?
Viéndola en el piso, se acercó y la abrazó, mientras esperaba una respuesta.
—¡Estoy viendo embarazada!
—¿Qué dices? ¿Cuando pasó?
—Tengo tres meses de embarazo.
—¿Por qué no me habías dicho nada?
—Apenas me enteré el mes pasado. Pensé mi retraso se debía al estrés de los exámenes. No sabía que hacer, estaba muy confundida.
—Debiste contarme.
—¡Sophie! ¿Ahora que haré?
—¡Trata de mantener la calma Felicia!
—¿Cómo hago eso? Si mis papás se enteran tendré bastantes problemas, tu los conoces, son bastante tradicionales.
—¿Ya hablaste con Arturo?
—Si, pero...
—¿Pero?
—No quiere saber nada, dice que tiene un futuro extraordinario como cardiólogo y no frustrara su carrera por un bebé.
—¿Qué? ¡Eso lo hubiera pensado antes! Hablaré con él.
—¡Sophie, no por favor! No lo hagas.
—¿Por qué? ¡Debe hacerse cargo de las consecuencias!
Felicia bajó la cabeza con tristeza, jugueteando con sus dedos sin poder hablar, sólo se escuchaba un ligero y doloroso sollozo.
—Se irá del país, dijo que no puede con éste problema.
—¡Eso no lo hará!
—¡Sophie!
Sophie salió de la habitación tan rápido que Felicia no pudo detenerla, corriendo por el campus universitario se dirigió a las habitaciones de los hombres.
—¡Hola Sophie! ¿Que haces aquí?
—¿Dónde está Arturo?
El chico frente a ella sonreía con tan sólo verla, Bob estaba enamorado de la hermosa chica.
—¿Quieres salir conmigo? Las vacaciones comenzaron y podríamos hacer algo juntos.
—Bob, dime dónde está Arturo, me urge verlo, es muy importante que hable con él.
—Acepta salir conmigo, por favor.
—¡Bob! De verdad necesito saber si el está aquí.
Arturo bajaba las escaleras con una maleta en mano y el celular en la otra.
—A ti te estoy buscando.
*—Te llamo después.
—¿Que quieres Sophie?
—¿Como es que te vas? Felicia está embarazada y tú sales huyendo ¿que clase de hombre eres Arturo Gibson?
—Un hombre que tiene un gran futuro como cardiólogo, un hombre que no dejará atrás un excelente futuro por un error.
—¿Error? Debes hacerte responsable de tus actos, ese bebé es también tu problema.
—¡Tu no eres nadie para decirme que hacer! Le dí la opción a Felicia de deshacerse de él, no la aceptó yo no puedo hacer más.
—¡Eres una basura! Sólo piensas en ti.
—Un gusto hablar contigo preciosa, pero me tengo que ir ya me esperan.
—¡No te irás! Aún no termino.
—Aqui termina todo señorita.
La voz profunda de un hombre se escuchó detrás de Sophie, una voz que la hizo temblar un poco.
—Le pediré que no intervenga en las decisiones de mi hijo.
—Su hijo debe responder de algún modo.
—Mi hijo, no truncara su carrera por un error de juventud. El terminará su especialidad y será un gran cardiólogo, así que no intervenga o sufrirá las consecuencias por entrometerse.
Sophie apretaba sus puños, quería decir algo más pero no podía, sabía muy bien que el papá de Arturo era un político poderoso y podría hacer algo encontra de su familia.
—Ahora si no le molesta, suelte el equipaje de mi hijo, nuestro vuelo sale pronto.
Lentamente soltó su agarre, temblaba un poco y su corazón latía con fuerza. Sólo podía ver la espalda de Arturo y su padre que comenzaban a avanzar.
—Por cierto, jamás vuelva a mencionar que el hijo de esa mujer es un Gibson. En mi familia no a habido un bastardo y jamás lo habrá.
Continuaron avanzando, Sophie sólo los veía alejarse sin poder hacer nada. Algunos estudiantes habían presenciado el drama, murmuraban un poco sobre el asunto y el que sería el bebé negado por la poderosa familia Gibson. Bob se quedó parado detrás de la chica, había sido compañero de habitación de Arturo por tres años y no sabía lo que estaba pasando.
—Sophie, ¿todo bien?
—Nada está bien, tu amigo es un imbécil.
—Arturo no es mi amigo, nunca lo fue. Ahora entiendo porque vinieron temprano y recogieron todas sus pertenencias.
—Debo irme.
—Si necesitas algo, sólo avísame. Te daré mi número de teléfono.
—Estaremos bien Bob, agradezco tu intención.
Sophie caminó por el campus, una lluvia ligera cubría su delicado cuerpo mientras caminaba pensativa.
Subió las escaleras con dificultad pensando en como decirle a Felicia que Arturo se había ido del país esa misma mañana.
Al abrir la puerta del dormitorio pudo ver a Felicia sentada frente a la ventana con una fotografía de Arturo y ella abrazados.
—¿Lo viste? ¿Que te dijo?
—¡Se fue Felicia! Su padre se lo llevó.
—Sabia que eso iba a suceder.
Llevando sus manos al rostro comenzó a llorar de nuevo, su voz quebrada apenas era audible.
—El lo dijo muy claro, se iría del país porque no podía cargar con un error. Su solución era que me deshiciera del bebé. Sophie no puedo, el bebé es inocente de todo esto.
—Tranquila Felicia, yo estaré aquí contigo.
—¿Cómo se los digo a mis padres?
—Debes hacerlo, un embarazo no es fácil de ocultar, se darán cuenta pronto.
Asintiendo, Felicia continuó llorando entre los brazos de Sophie, sabía muy bien que sus padres no aceptarían al bebé, pero eso era algo de lo que se preocuparía después.