Después de un largo camino por fin llegaban a Merio, sophie, bajaba del autobús con Felicia en brazos, el aire frío de una nueva ciudad, un lugar desconocido la rodeaba y la hacía sentir un poco abrumada. *—¡Ya estamos aquí, Felicia! ¿Ahora que hacemos? Caminó lentamente entre las pocas personas que transitaban en la estación de autobuses, lo primero que debía hacer era comprar una nueva tarjeta para su teléfono, así que caminó hasta encontrarla un lugar. —¿Que desea? Un hombre joven habló con una voz fría, sin levantar el rostro sólo sintió la presencia de alguien que llegaba. —¡Hola! Necesito una tarjeta para mí teléfono. La dulce voz de Sophie le provocó curiosidad, levantó la mirada y sintió algo extraño al verla. Era la mujer más hermosa que había conocido, sus ojos hermos

