Cuando Mercy se disponía a deshacerse del cuerpo de Emir, vio una ambulancia y la policía parqueada en la entrada de dónde quedaba la cabaña. Se quedó parqueada a unos cuantos metros y desde ahí observaba cómo sacaban el hombre que su hija decía haber asesinado. Una vez que la ambulancia y la policía se fueron, ella se acercó aquella anciana. Al saber que Emir no estaba muerto como Maca pensaba, se preocupó más, porque una vez que él se recuperará acusaría a su hija de intentar asesinarlo. Aunque ella no fuera una buena madre y no sintiera el más mínimo afecto por su hija, no quería que fuera a prisión, tener una hija en ese lugar era lo último que podía pasarle. Mercy volvió a casa, para ese entonces su cuñado ya había regresado, se encontraba en la sala leyendo algunos periódicos de

