AUTOR. Al día siguiente, el sonido del teléfono despertó a un Edson que dormía plácidamente. A tientas buscó el teléfono, sonaba muy lejano. Cuando recordó que lo había dejado en el baño antes de salir al concierto, abrió los ojos y se encontró con ella a su lado. —¡Mierda! —, llevó sus manos al rostro y apretó los ojos cuando los recuerdos se le vinieron como Ripley de película. El teléfono continuó sonando incansable de veces que logró despertar a Amira. Ella se dio la vuelta, al ver a Edson desnudo miró bajo las sábanas y se encontró con su cuerpo desnudo —No—, agarró una almohada y empezó a golpear a Edson —Idiota, ¡te aprovechaste de mí! —¡Ya, detente! —, agarró la almohada y la lanzó a un costado —Hasta donde recuerdo tú quisiste. —No seas mentiroso, lo que menos quería era acos

