El timbre sonó, y secando mi cabello miré por la mirilla y ahí estaba, mi bello y hermoso primo esperando que la puerta se abriera. Dejé a aún lado el secador recargable y abrí, sus labios se curvaron en una hermosa sonrisa, dio un paso y me abrazó al igual que yo a él. —Cinco meses, joder, Belly, han sido como una eternidad—, pasó y cerré la puerta —¿Por qué te hospedarse aquí? —Me gusta, siempre me han gustado. —Si, ¿pero no temes que él sepa que te hospedarse en uno de los hoteles de su tío? —¿Temer?, ¿por qué debería temer?, tarde que temprano va descubrir que estoy en Estaquía—, suspiró —Aunque ya debe saberlo. —¿Por qué debería saberlo?, yo no le he dicho a nadie. —Le envié la solicitud de divorcio. Creo que es prueba suficiente de que estoy aquí. —¿En serio piensas divorciar

