Capítulo 51 Katy, ya sin voluntad inmersa en ese abismo de pasión, no podía ni contestar solo como un murmullo. ―¡Quiero más!―exclamo, sintiendo como los besos húmedos de Maximiliano devoraban sus senos. ―¿Dime que quieres? –pregunto susurrando, necesito escucharte… ―Te quiero a ti, te deseo Max, en verdad te deseo.―dijo, sintiendo que su cuerpo deseaba algo desconocido, pero su cuerpo le exigía algo más, aun sin saber que era. Max al escucharla solo levantó sus caderas, para buscar la entrada al paraíso que lo estaba esperando, había esperado tanto tiempo para que este momento llegara, pero aun así debía ser delicado. Así que con sumo cuidado fue introduciéndose en ella, despacio muy despacio solo deteniéndose cuando ella sentía dolor, ya que ella le enterraba las uñas haciéndole sabe

