AMBER
Voy corriendo por los pasillos de la escuela con un horrible disfraz de muñeca, porque a mis amigas del escuadrón de porristas se les ocurrió la "grandiosa" idea de vestirnos así y yo como buena capitana dije
—Si, por que no — y en serio habían más no que si, como por ejemplo vernos ridículas y toda la escuela piensa la mismo o hacer mal las volteretas por que los vestidos nos tapan la visión y no sabíamos en dónde íbamos a caer.
Pero cuando las chicas lo propusieron no me pareció mala idea, queríamos una nueva rutina y nuevos uniformes pero la escuela "No tiene fondos" para el programa de animadoras, les diré textualmente lo que dijo la directora cuando le propuse los nuevos uniformes.
—No tenemos los fondos suficientes para invertir en un programa tan innecesario como es el de ustedes las animadoras, a parte debemos comprarle los nuevos uniformes a los chicos del programa de fútbol americano — Claro los idiotas favoritos de la directora; creo que este programa recibe más dinero que el programa de Ciencias y eso que tenemos el mejor programa de Ciencias de todo el Estado de California.
Voy tan metida en mis pensamientos que salgo de ellos cuando siento que chocó contra algo supremamente duró, siento como mi cuerpo va hacia atrás y hacia abajo debido al impacto, pero unas manos firmes me toman de la cintura evitando mi caída alzó mi ojos encontrando a nada más y nada menos que a Scott Balzaretti el idiota que es capitán del equipo de fútbol americano.
—No puede ser cierto, mi suerte no podría ser peor — digo para misma a la vez que quito sus manos de mi cintura.
—Wau, que ridícula te vez Amber aunque siempre eres ridícula esto traspasa todo — dice riendo, él sabe que recurrimos a esto ya que no nos dieron dinero por culpa de su estúpido programa y él disfruta eso. Lo miro con odio, pero con una sonrisa maliciosa en mi rostro.
—Cállate, si nos ponemos hablar de ridículos tú me ganas — le digo haciendo un puchero —Mira te refrescare la memoria, aún recuerdo cuando Roxana te tiro su almuerzo encima por haberte acostado con su hermana, recuerdo que era sopa de tomate — digo riendo —O cuando Angélica vómito en una cubeta y te lanzó lo lanzo todo en la cara, fue asqueroso pero muy divertido ver tu cara llena de vomito — digo riendo más fuerte —Eso amigo mío, es ser ridiculizado a un nivel que va más allá de lo normal en toda una vida — digo limpiando una lágrima que se me escapó por tanto reírme.
Al volver a mirarlo esta serio es más bien pedirá decir que enojado, sin verlo venir me carga en su hombro y camina hacia las canchas donde suelen practicar él y los estúpidos de sus amigos.
— ¡Bájame! — Le gritó, pero sólo escucho su risa —Estoy hablando en serio Balzaretti, si no me bajas voy hacer algo que te va a doler y te acordabas de mí siempre — le digo muy enojada aunque mi voz se escuche estrangulada por la posición en la que estoy.
—Quisiera ver que lo intentaras — dice retándome.
—Es que no lo vas a ver, lo vas asentir amigo — digo tomando toda la fuerza que puedo le doy una patada en sus partes nobles ya que mis pies llegaban junto hasta ese punto "que suerte no". Siento como impacto con el suelo, el muy idiota me a tirado, pero no me importa ya que lo veo en el suelo retorciéndose del dolor —Te lo advertí Balzaretti, te dije que te iba hacer algo que te iba a doler mucho — le digo señalándolo con una sonrisa, el solo me ve con el rostro rojo por el dolor y también por la rabia, veo como poco a poco se levanta del suelo aunque con dificultad —Y acabas de hacer el ridículo de nuevo — digo señalando a sus amigos que se están riendo.
— ¡Estás loca! ¿Cómo te atreves? — Dice tocando sus partes íntimas, está escena es digna de una fotografía.
— Yo te lo dije, te lo advertí pero como eres tan desobediente, no me hiciste caso - le digo con un puchero —Bien debo irme, no quiero seguir perdiendo el tiempo con un idiota como tú — le digo dando la vuelta, aunque no doy ni un paso cuando estoy siendo retenida por el hombro, su agarre es firme pero sin llegar hacerme daño.
— Vas a pagar esto muy caro esto y todas las que me has hecho Amber Williams — dice en mi oído, siento su duró pecho contra mi espalda, cualquiera chica estaría babeando si estuviera en mi posición pero yo no, Scott es un idiota, pero no siempre lo fue créanme lo conozco desde que éramos niños pero hace algunos años se convirtió en lo que es hoy y deje hablarle después que me humilló delante de toda la escuela.
Me suelto de su agarre y sigo caminado, hacia lo que son los vestidores abro la puerta dándole una última mirada al que solía ser mi mejor amigo.