- No te preocupes, ya te vas a descuidar - me dice y me guiña un ojo. Dios, qué sexy se ve haciendo eso, me giro y dejo de mirarlo para centrarme en poder respirar bien porque ya me di cuenta de que no estoy respirando bien. Mis mejillas están rojas y mi corazón está acelerado. Arranca el auto y bajo un poco el vidrio para poder respirar bien y siento cómo él, entre pequeñas risas, suspira y yo dejo por un momento de respirar. Me pone muy nerviosa y, en parte, eso me gusta, me gusta muchísimo. Veo la carretera a mi costado y la enorme oscuridad que la rodea, pero no tengo miedo, por primera vez no siento miedo de estar inmersa en la enorme oscuridad, miro hacia el frente y lo único que se ve es la cartelería que hay en la ruta, la señalización de la carretera y la luz del auto que va alum

