CAPITULO 8

1332 Palabras
CHRISTIAN No puedo evitar ver como Brenda esta que toma sin controlarse, todos los reporteros no se cansan de tomarle fotos y lo más seguro es que mañana sea portada de una revista farandulera. —Es mejor que nos vayamos, no quiero que hagas un escándalo — le digo mientras le doy un abrazo por la espalda. Brenda no responde nada y solo asiente; menos mal que no hace escándalo. Me despido de todos y veo que Brenda es ajena de lo que sucede a nuestro alrededor. —Brenda, despídete de los demás — le dijo cerca de su oído para que nadie sospeche que esta más tomada de lo normal. —Adiós, gracias a todos por haber venido y no se asusten si pronto traemos a un m*****o más a la familia; al fin de cuentas ya somos marido y mujer — dice y todos ríen menos yo. Nos adentramos en la limosina y nos dirigimos al hotel. —Bebe agua, te ayudara a que se te pasé la borrachera — digo muy sofocado por la situación. —Gracias — recibe el agua y da un trago grande. —¿Por qué dijiste eso? — pregunto irritado. —No sé a qué te refieres — Así que quieres jugar Clark —Lo sabes perfectamente. — digo con poca paciencia. —Solo fue un chiste, no es que yo me vaya a acostar contigo y mucho menos dejarme embarazar, así como si nada; primero invítame un café si quiera. — su sentido del humor me exaspera —Mas te vale que solo sea un chiste — le digo mirándola a los ojos, pero es como si no le importara porque me desvía la mirada. No hablamos durante todo el trayecto hasta que llegamos al hotel y entramos en el. —Buenas tardes — saludo a la recepcionista con una sonrisa picara. —Buenas tardes — responde ella mordiéndose el labio inferior. —Amor mío, ya podemos entrar a la habitación, me muero de cansancio. — dice Brenda haciendo un puchero. La miro de forma amenazante y la muy descarada vuelve a hablar. —Señorita buenas tardes, podría darnos la llave para poder ir a descansar con mi querido esposo, nos acabamos de casar — dice Brenda con la mirada más dulce que puedo haber visto. La recepcionista mira a Brenda con envidia, si es eso, no puedo creer que este apunto de hacer esto, pero no me gusta la forma en la que mira a Brenda. Me agacho y atrapo sus labios con los míos, sus labios saben demasiado bien, son suaves y me producen una calidez que emana por todo mi cuerpo. —Aquí tienen la llave — nos dice la recepcionista interrumpiendo nuestro beso. —Gracias — respondo arisco. Miro a Brenda y tiene las mejillas sonrojadas. —¿Por qué te sonrojas? — pregunto pícaro —Me dio vergüenza que hicieras eso en su delante — responde aún más roja. —¿Qué, el besarte? —Si — dijo en un susurro que si logre escuchar —No te lo tomes tan enserio, recuerda que no será el primero ni el ultimo que nos daremos — digo. —Ya lo sé — contesta ella. Llegamos a la habitación y era una muy grande, prácticamente parecía un departamento solo que con una habitación. —Me voy a bañar — le aviso. Mi cuerpo está completamente tenso, no se debido a que es, pero me siento raro; no me siento yo. Termino de tomar mi ducha y salgo con la toalla envuelta en mis caderas. —Ya terminé, si quieres puedes entrar — digo entrando a la habitación. —Si, ahora voy — dijo ella vestida solo en un camisón de seda negra. Siento su mirada en mi torso y volteo a verla. —¿Has visto un fantasma? — digo chistoso al ver sus mejillas enrojecer. —Podrías taparte más — me dice ella mientras cubre sus ojos con sus manos. —No quiero hacerlo — digo y me acerco a ella. —Tapate — se aleja, pero la agarro antes que vaya más lejos. —Hazlo tú — digo cerca de sus labios. Brenda se acerca mí y antes que ella pudiera hacer algo mi agarre en sus muñecas se hace más fuerte y ambos caemos a la cama. —Estas segura que quieres taparme — pregunto con una voz seductora. —Si — habla en un susurro casi inaudible, pero que si logro escuchar. No puedo aguantar las ganas de volver a besar sus labios rosados que están semiabiertos y gritan que les de mi atención y eso es lo que pienso hacer, beso sus labios con una desesperación maldita, había salido fresco de la ducha, pero ahora estoy caliente, muy caliente, Brenda está volviéndome loco con sus labios y yo deseo más, mucho más que solo un beso no tan inocente. Meto mi mano debajo del camisón e intento llegar a sus bragas y descansar ahí. —Para — dice ella acalorada. —¿Qué sucede? — la miro con desdén. —Me voy a bañar — dice y se mete al baño como si nada hubiese pasado. Me dejo solo con mi calentura y eso no se vale, necesito saciarme con otra cosa. Termino de vestirme y bajo a buscar a la recepcionista del hotel para que ella me quita las ganas que tengo. —Hola preciosa — digo mirando su camisa que tiene un botón abierto. —Hola — responde ella picara. —No quieres pasarla mejor — pregunto acercándome a ella. —Yo voy donde tú me digas — dice y ambos terminamos por acercarnos. Me doy cuenta de que esta chica es una fácil, no sé porque nadie dice no, todas se me regalan, se me ponen en bandeja. Vamos a un cuarto de servicio y le quito la camisa dejando ver sus hermosos senos. La chica tiene un lindo cuerpo, está muy bien proporcionado y su piel es suave. —no tanto como la de Brenda — maldita conciencia. Me obligo a centrar toda mi atención en esta chica, pero se me es imposible sabiendo que Brenda esta desnuda en esa ducha de la habitación. Me la follo sin parar a nada y termino mi jornada en su boca, lo peor de todo es que me corrí pensando en lo suave que es la piel de Brenda y no en como la he pasado con ella. Vuelvo a la habitación y veo que Brenda ya salió del baño. —¿Dónde fuiste? —pregunta dulcemente. Estoy enojado, enojado con ella por dejarme con la calentura, enojado conmigo por pensar en ella cuando follo a otra, estoy enojado con el mundo por hacerme esto. —Que te importa — contesto y me centro en mi celular. —No me hables así — dice Brenda molesta —Yo te hablo como se me da la gana — contesto y me paro para ir a su dirección. —No te lo voy a permitir — dice ella con un tono que no me gusta. Me acerco a ella y la tomo por la cintura y la apego a mi cuerpo —Brenda, no me desobedezcas; si yo digo no hablas, no lo harás y punto — digo mirándola fijamente. —No soy un maldito perro para hacerte caso — dice ella manteniendo mi mirada. No lo aguanto más, la acerco más a mí y la beso, la beso con desesperación y enojo, ambas cosas irradian en este beso, ella al inicio no quiere ceder, pero sabe que no podrá pararme y comienza a moverse en ritmo de mis labios. Nuestros labios tienen la sincronía perfecta, parecen conocerse desde hace mucho y ahora no quieren separarse, Mi cabello que estaba completamente ordenado ahora está todo enmarañado gracias a las pequeñas manos de Brenda, mis manos que en un momento estaban en su cintura ahora están en su firme trasero que hace que quiera apretujarlo contra mí.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR