CAPITULO 13

1325 Palabras
BRENDA Ya llevo un mes viviendo con Christian y me atrevo a decir que nuestra relación ha mejorado mucho, Christian es atento, tierno, hasta puedo decir que me estoy enamorando de él, pero no estoy segura de abrir mi corazón aún. Mi relación con Benjamín también ha mejorado mucho, él es un chico muy lindo, merece a una chica que lo amé mucho, no pensé que fuera a tener como mejor amigo a mi cuñado. —Hoy nos iremos a vivir a mi departamento, creo que es hora de ser independientes — me dice Christian acercándose a mí por detrás. No puedo evitar sonrojarme, este mes ha sido algo distinto, con Christian nos besamos y nos hemos tocado varias veces, pero de ahí nada más ha pasado, sé que es normal que entre esposos tengan relaciones sexuales, solo que aún no estoy lista para entregarme a él y menos por la manera tan rápida en la que nos casamos y las circunstancias. —Okey — contesto y no digo nada más. —Me gusta cuando te sonrojas — dice Christian volteándome y con sus labios muy cerca de los míos. Este hombre me va a matar, es tan guapo — dejo de pensar porque Christian estampa sus labios a los míos dándome un beso tierno y caliente a la vez. —Te espero abajo — me dice él dejándome con los nervios de punta. Me pongo a acomodar mis cosas y cuando termino bajo para ver a Christian. —¿Enserio te tienes que ir teletubi? — me dice Benjamín —Si, pero te voy a visitar Pooh — le digo dándole un abrazo. —Te voy a extrañar demasiado teletubi — me dice Ben y sé que se siente triste al igual que yo por dejarlo. —Siempre voy a estar para ti — le digo mirándolo a los ojos. Benjamín es como el hermano que nunca tuve, él siempre me trata super bien y las personas podrían pensar que él está enamorado de mí, solo que eso no es así, Benjamín es homosexual, solo que aún no se atreve a decírselo a sus padres por miedo. —Vámonos — me dice Christian todo frio, pero sé que esta así porque esta celoso. —Adiós Pooh — me despido —Adiós teletubi. Christian sube a su auto y veo como la servidumbre sube nuestras maletas al carro. No hablamos durante el trayecto a su departamento, pero noto que está molesto. —Christian, no sé qué pasa, pero si he hecho algo malo perdóname — le dije cabizbaja, a pesar de saber que no tengo la culpa, no puedo evitar pedirle perdón. —Tu no has hecho nada malo preciosa — me dice él mirándome a los ojos. Las palabras de Christian me reconfortan. —¿Porque estabas enojado? — pregunto. —No es nada — dice él —Dime la verdad —pido. —No me gusta la confianza que tienes con mi hermano — dice refunfuñando. —¿Por qué?, él y yo nos llevamos muy bien — le respondo. —Simplemente no me gusta, mantente alejada de él — me dice él. —No eres quien para decirme que me aleje de Benjamín, yo quiero a Benjamín y voy a seguir siendo su amiga, te guste o no — le digo —Haz lo que quieras, con tal que después no me vengas a decir que estas embarazada y que es obra del espíritu santo—dice Christian y sus palabras están cargadas de odio. Me duele que me trate así, hace un mes que no había estas peleas, pero me jure a mí misma ser más fuerte y ya no llorar por todo. —Pues bien. haré lo que quiera —. le digo saliendo del carro Entramos a departamento de Christian y él se metió a su recamara, 10 minutos después sale y se va. Me quedo embobada con su departamento, es muy lindo y se ve completamente ordenado. Me dirijo al cuarto y comienzo a ver los cajones para así poder guardar mi ropa. Estoy revisando los cajones y veo algo que desearía poder borrar de mi cabeza...unas bragas, están en su cajón, Christian no está enamorado de mí, yo lo confundí todo. Saco mi pijama y me meto a la ducha, luego de secar mi cabello me meto a la cama e intento conciliar el sueño. Llevo más de 3 horas intentando quedarme dormida, pero se me es imposible hacerlo, me duele la forma en la que me habló Christian, me duele haber encontrado una braga que no es mía en su cajón, pero que esperaba que él no se acostara con otras cuando yo no tengo sexo con él, pues si, eso es lo que yo esperaba. Son como las 12:30 p.m. y escucho que la puerta principal se abre, quiero levantarme, pero una risa me lo impide. —Silencio, despertarás a la mojigata — dice Christian y suena como si estuviese borracho. —No puedo creer me hayas traído al mismo lugar donde esta tu esposa — escucho decir a una chica —Te traje porque te voy a follar — dice Christian. —Follame todo lo que quieras, yo no soy una mojigata como tu esposa —dice ella riéndose. Lo que escuche después solo acaba de destruir mi corazón, gemidos, jadeos, súplicas de más sexo, el pecho se me contrae, me duele y las lágrimas brotan y caen como si fuera lo más natural y estuvieran acostumbradas a hacerlo. Me odio por haberme permitido que él entre en mi corazón, sabía que no debía darle una oportunidad, los hombres como él no cambian. Por fin no se escucha nada, lo último que escuche fue la puerta abrirse y nada más. Han pasado 15 minutos desde aquel sonido y veo a Christian entrar a la habitación, pero que descaro de su parte entrar y querer dormir a mi lado cuando se acaba de follar a esa chica. No hago ni un solo sonido para que él no se dé cuenta que yo estoy despierta. No se que hora es, pero mis ojos me pesan y me duelen de tanto llorar, solo quiero dormir y jamás despertar. *** Me despierto y miro la hora, son las 10 de la mañana, mi cuerpo me pesa y me siento super mal. También me doy cuenta que Christian no está, supongo que se ha ido después de todo el show que ha hecho anoche. Me paro de la cama y me voy al baño, para tomar una ducha, alisto mis cosas e ingreso la ducha. Termino de bañarme y de cambiarme y me dispongo a ir a la cocina para preparar mi desayuno. —Buen día Brenda — me saluda Christian como si nada hubiese pasado. Yo pensé que él no estaba, no puedo disimular mi enojo y lo miro de mala gana. —Buen día — saludo cortante. Si para él yo no soy nada, él tampoco lo será para mí. —He preparado el desayuno—dice él No sé contestarle, quiero gritarle por todo lo que ha hecho ayer, pero no puedo, su gesto de prepararme el desayuno no me lo esperaba. No puedo ser tan débil, pero mi corazón no elije a quien amar. —Yo...eeeste — estoy hablando o más bien tartamudeando cuando veo un chupetón en su cuello y eso hace que mi rabia salga a la luz —METETE EL DESAYUNO POR DONDE TE QUEPA — grito y siento los ojos llenarse de lágrimas. —Perdón, sé que no estuvo bien lo que hice ayer, pero quiero arreglarlo — dice él, pero ya no se si creerle. —Si el perdón fuera suficiente, para que existen los policías — le digo —Brenda, enserio perdóname — dice Christian cabizbajo. Quiero perdonarlo, pero si ya hizo esto una vez lo hará siempre. —No — digo esto y me voy a la habitación.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR