CAPITULO 6

1190 Palabras
CHRISTIAN 2 semanas después Hoy es la boda, desde hoy seré un hombre casado, condicionado a estar con una sola mujer, lástima que eso no será así y que la pobre de Brenda será la que pase esas penas. Pero no me puedo quejar, tuve la mejor despedida de soltero del mundo. —Daddy, queremos que nos castigues — dice la rubia —¿De verdad quieren eso? — les pregunto pícaro No lo pienso dos veces y me hago lo que me piden. Es demasiado excitante estar con ellas, son 6 chicas en total y todas son familia, hay dos gemelas, 2 mellizas, dos primas, están todas buenas y lo mejor de todo es que hay 3 sin estrenar. Mejor hago la misma rutina de siempre así me evito de sermones de mi padre. Salgo a correr, pero siento mi bolsillo vibrar. LAURA Maldita la hora en que no cambie de número. —¿Qué quieres? — digo enojado —Nada precioso, solo te llamo para darte las felicidades por tu boda con esa niñata — dice ella cachacienta. —Ese es mi problema, adiós — digo y cuelgo. No puedo creer que Laura haya tenido el descaro de llamarme el día de mi boda. Mejor sigo con mi rutina para olvidarme de ella. -30 minutos de correr -3 series de 500 abdominales -3 series de 300 sentadillas -3 series de para tonificar brazos -3 series para tonificar piernas, etc. Amo el deporte, pero también lo hago porque así tengo un buen cuerpo y las mujeres se fijan en mí, dicen que el gusto entra por los ojos, ¿porque no darles una buena vista? Termino de ejercitarme y salgo corriendo para mi casa. —¿Dónde carajo estabas? — dice mi padre y parece molesto. —Fui hacer ejercicio —respondo relajado. —Escúchame bien Christian, hoy es tu boda así que por lo menos ten la decencia de estar aquí cuando te necesite — dice mi padre alterado. —No empieces con tu sermón — digo y me voy dejándolo con la palabra en la boca. No sé por qué tanto lio para una boda que ni siquiera quiero, solo lo hago porque mi padre me lo ordeno. No es que siempre le haga caso, pero sé que esto ayudara a mi padre y solo quiero apoyarlo en lo que más pueda, aunque a mi parecer esto ya es extremo. Me meto a bañar para quitarme el sudor y relajar mi cuerpo. —¿Idiota? — escucho a Benjamín llamarme Como se nota que mi hermano me adora. —¿Porque le dices idiota a Christian? — pregunta Carlos —No le hagas caso Carlos — le digo abriendo la puerta del baño — está loco — susurro cerca de su oído. —¿Cómo está el futuro esposo de Brenda Clark? — pregunta Benjamín burlón. —Pues realmente, solo quiero llegar, firmar y largarme, pero como la prensa estará ahí me tengo que aguantar todo el rollo de la ceremonia — digo mientras seco mi cabello con una de las toallas. —¿Christian? — dijo Carlos jalando el borde de mi polo. —Dime — le digo tiernamente. —Ahora que te casas ya no vendrás a casa — pregunta mirándome con sus ojitos cristalizados. —Vendré todos los días — prometo, aunque no estoy seguro de eso. —Chicos dejen a su hermano para que se aliste — dice mi madre entrando a mi habitación. Los chicos se fueron como se los pidió mamá —Christian, sé que no quieres hacer esto, pero de verdad agradezco que lo hagas — dice mi madre agarrándome del brazo. —No te preocupes mamá — digo con una voz cálida para que no esté preocupando de más. —¿Mamá una pregunta? —Dime hijo — dice ella mirándome con curiosidad. —¿Dónde viviremos Brenda y yo? — pregunto. —En tu departamento — me dice mi madre como si fuera muy obvio y sale. Mierda; ¿cómo la voy a llevar donde me cojo a todas las chicas?, yo pensé tener ese lugar para mí solo y no tener que estar aguantando a la niñata de Brenda. Brenda es linda, pero no es inocente, todas sus amigas son unas cualquieras incluida ella. Mi departamento era lo único que tenía para escapar de las mierdas que es estar casado y ahora lo tengo que compartir. Estoy un poco inquieto con la pregunta de Carlos, él es el menor de los tres y solo tiene 9 añitos, Carlos es un niño muy noble, tiene problemas de salud es por eso que no va a la escuela y solo me tiene a mí para jugar ya que Benjamín lo evita a toda costa. No me quiero separar de mi familia así que hablare con mi padre para poder vivir aquí con Brenda. Termino de vestirme, mi traje es blanco hueso completo. Me queda super bien, aunque yo hubiera preferido que sea un traje n***o o azul oscuro. —¿Hijo puedo pasar? — pregunta mi padre al otro lado de la puerta. —Si. —Se que esta decisión fue complicada para ti, pero sabes que esto es lo mejor — dice él como si entendiese de lo que habla. —Solo te quiero pedir una cosa — le digo mientras acomodo mi cabello. —Claro hijo, pídeme lo que sea — contesta —Quiero vivir aquí con Brenda — digo mirándolo a los ojos —Está bien, todo sea por la comodidad de los dos — dice esto y me deja solo en mi recamara *** Llegamos al lugar donde se realizará la boda, debo admitir que es un lugar muy bonito, hay muchas flores, se ve muy elegante y sencillo, es una rara combinación, pero se ve bien. Me siento un poco nervioso, necesito un trago. —Hola rey — dice una voz que no se escucha familiar —Ah...este...hola — digo tratando de sonar educado —¿Y porque tan solito? — me dice mientras, toca mi brazo No puedo cogérmela el día de mi boda, lástima porque está buenísima, pero se nota de lejos que solo sirve para un polvo de una noche. —No estoy solo — dije mirándola a los ojos —¿Y con quien has venido? —pregunta mirando a todos los lados —, yo no veo a nadie. —En un momento llegara mi futura esposa, si me disculpas me voy — le digo y me voy para escapar de la tentación que es tenerla cerca. Últimamente las mujeres se me regalan más que antes, no me desagrada, pero si me da pena por ellas, se han vuelto tan desesperada que se regalan a pesar de no conocerme. Estoy bebiendo mi copa de whisky cuando una mujer de unos 40 años comienza a gritar. —LLEGÓ LA NOVIA, YA LLEGÓ LA NOVIA Lo único que llego es mi nuevo martirio. Me ubico en mi posición y es cuando la veo entrar de los brazos de su padre, ella simplemente se ve radiante, se ve hermosa vestida de blanco.
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