Capítulo 28 — Mierda… Susurro contra el suelo. Intento levantarme, las piernas no me ayudan y los brazos tampoco. Siento la cabeza retumbar pese a que no hay ningún sonido. Parpadeo un par de veces, la luz del sol me da en el rostro y es incómodo. Miro lo que me rodea, estoy en el suelo de mi sala en mi enorme mansión en California. Hay botellas de licor en la mesa de centro, un cenicero repleto de cigarrillos y el envoltorio de mi último paquete de polvos mágico, al lado. Anoche me sentía especialmente deseoso de relajarme, la gira comenzará pronto y eso me ha tenido en vela durante tres noches. Uno podría pensar que salir de viaje por el mundo todos los años sería divertido, yo lo pensé ¡Y es una mierda! Llevo en esto cinco años de mi maldita vida, en esta constante rutina estresante,

