Nunca debí dejarme convencer, debí salir sola adelante con mi bebé, y no sé si sea buena idea, pero lo más sano para mí y para Liam será divorciarnos. Me levanté limpie mis lágrimas, quite la camisa que Liam rasgo y me puse otra blusa, tome las cosas de mi pequeña y volví con ella, me siento sobre un lado de la cama y la contempló, no es justo que mi niña crezca al lado de un hombre que no es su padre, y que en verdad no sé si algún día él pueda amarla verdaderamente. —Así que mi pequeñita, perdóname, pero no es justo para nadie, sé que tal vez te esté acostumbrado a ver a Liam como tú padre, pero yo no puedo hacerte esto, y lo mejor será que volvamos a casa con tus abuelos mientras le pido el divorcio a Liam. Lo que pasó hoy en la mañana fue la taza que derramó el vaso, ya no quiero ni

