Al volver mi esposa seguía dormida, yo la abrace y me dormí con su olor, ruego para que el plan funcione, los dos necesitamos sanar y que mejor que capturando a Frank. Me desperté con el ruido del agua, miré a mi alrededor y Adaluz no estaba, me levanté de prisa y fui al baño, ella estaba de espalda tomando una ducha helada. Me desvestí con premura e ingrese con ella, vi como brinco de susto al sentir mis manos por su cintura. -¡Rodrigo!- -Hola cariño.- mencioné besándola.- -Ella pasó sus manos por mi cuello, su rostro estaba en pecho.- -¿Te duele algo?- pregunté -Estoy bien.- -Adaluz sabes que puedes pedirme lo que quieras, yo te voy a conceder todo.- -Eres un buen esposo, aunque me estás volviendo caprichosa.- -No me importa, quiero malcriarte al punto que seas como una niña

