Noche buena había llegado con eso la nieve cubría toda la ciudad, no negaré que era un bello espectáculo verla desde la ventana. Mi esposa aún estaba adolorida así que yo trataba que ella no se moviera para nada, sé que es terca pero al verme enojado me obedecía. Yo me encargué personalmente de su cuidado, su baño y su comida era mi deber, los niños también ayudaban, siempre estaban pendientes de Saraí mientras me encargaba de su madre. Los regalos estaban en el pie del árbol, Sofía gritaba que Santa había llegado, Andrés sabía la verdad pero prefiero callar. Era una imagen hermosa que decidí inmortalizar, mi esposa y mis hijos estaban sentados junto al árbol, mi pobre bebé estaba llena de empaques que casi no se veía, los niños querían envolverla como un regalo. Las risas inundaron
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