Gabriel tomó una fusta de tiras de cuero para comenzar a azotar mi espalda—. ¿Te está gustando el regalo? —Asiento pero en ese momento siento como este tira de mi cabello—. Quiero que me digas, te esta gustando el regalo? —Sí amo, gracias por su regalo. —contesto como la buena sumisa que soy. —Asi me gusta. En unos minutos va a entrar el otro grupo, solo disfruta, ellos van a hacerlo todo. —comenta y entiendo que como lo imagine en el primer momento habia una mujer y que ahora son puros machos, varones, masculinos los que van a regalarme orgasmos. Antes que entren los caballeros Gabriel vuelve a cacarciiar mi cuerpo con la fusta, terminando en mis nalgas las cuales abrio para poner un plug en mi trasero. No puedo decir como era, solo se que se sentia cgruezo, tal vez del grosor de la

