Dakota Dakota quería volver a dormir desnuda en la cama de la Ama Samira. No creía que su ama se hubiera dado cuenta, pero la había sentido moverse por la mañana y la había disfrutado todo el tiempo despierta, mientras Dakota le acunaba el brazo entre los pechos y sentía su cálida entrepierna contra el trasero. Pero la dejó dormir en la cama nido. Probablemente podría haberse desnudado, pero sin la Ama Samira allí no era tan emocionante. Después del desayuno, la señora Samira empezó con la puerta. Tenía la misma mancha que las otras puertas y le dio a Dakota todas las herramientas y cepillos que necesitaría. Dakota no estaba segura de qué había hecho su señora, pero no le importó; se sumergió en el trabajo. Siempre le habían gustado los proyectos pequeños como ese. Le había sugerido a l

