Pasaron su primer día de compras, disfrutando del clima y de unas compras que a Dakota le recordaban a Los Ángeles, pero más limpias y, de alguna manera, más formales, al menos en cuanto a la gente. Algunos de los otros miembros de la banda habían traído a algunas chicas para que las acompañaran, pero Dakota no se esforzó por conocerlas. Una visita al baño, donde dos de ellas habían estado debatiendo cuántos actos sexuales tendrían que realizar para que el hombre elegido les pagara por su vestuario deseado, fue todo lo que Dakota necesitaba oír. Esa noche resistió el impulso de bajar y pegar la oreja a la puerta de una de las habitaciones del hotel para ver cuánto habían decidido "premiar" las chicas a su artista predilecto por los pantalones y tops de cuello halter que habían comprado dur

