—Si mi niño de ojos azules no creo que te amara. Es que ella ya te ama. —Por ahora te concentraras en tu operación y después a pedirle a tu chica si tu chica hijo mío, porque veo sin ser vidente que ella será su mujer, esposa, madre de mis nietos, que estará a tu lado el resto de tus días. No habrá revelaciones ni nada lo que está escrito en el libro del firmamento así se realizara. —Ojala así sea, bella señora, ¡te amo! —Yo también hijo mío se levantaron al despedirse El le dio un beso a su madre en la frente y le dijo: —Gracias por ser mi mamita. ¡Buenas noches! — Que descanse, igual hijo de mi alma. Llego el día de la operación. El jeque kadir, se levantó muy temprano al igual que todos sus invitados del chalet, después del desayuno que fue liviano jugos y pan tostados entre

