Todo estaba demasiado bien, todo era demasiado hermoso y perfecto, casi parecía una mentira, como un sueño dentro de una pesadilla. ¿Pesadilla? !NO! esta vez ya no habían pesadillas. Casi, casi parecía que todo el pasado de Julián se había desvanecido entre las piernas y los brazos de Kikky y también parecía que el pasado de ellos dos era una amarga historia que ahora solo era un recuerdo. —¿Cómo estás? —No muy bien. —¿Qué sucede? —Tengo miedo. —Pero... —Es que no creí que estuvieras hablando en serio, Julián. La risa infantil de ese hombre de casi dos metros, rubio y acuerpado no parecía real. Era como un niño travieso. —Eso te pasa por no confiar en mi palabra. Kikky le dio una mirada confusa, Julián realmente no supo cómo interpretar aquello. La verdad es que Kikky estab

