Eros y Gwen seguían tan enamorados como la primera vez que él la conociera, el amor y respeto mutuo gobernaba en su relación y sus corazones estaban en sintonía, la comunicación era clave entre los dos, y siempre tenían presente que el amor se cuida y se fortalece día con día. Se puede decir que esa era la clave de mantener una relación tan buena como cuando en un principio. Con una actitud divertida por parte de Eros, quien solo era así de espontáneo entre medio de su familia, fuera en el trabajo, siempre mantenía esa actitud seria y dominante. Para Eros era claro que todo tenía su momento de ser, y si quería ser un jefe respetado y conseguir el desempeño al cien por ciento de sus subordinados, debía mostrar una actitud recta y firme, de eso dependía que los negocios fluyeran sin ningún

