Artemisa No me importaba si estaba despelucada. Después del largo viaje y hacer lo que siempre quise hacer en la habitación del avión con Ethan, volamos en helicóptero hasta una isla de Miami Florida, el viento de las hélices me alborotó mi cabello y mi saco revoloteaba y se abombaba, estaba de pie admirando la inmensa mansión del lugar. - Bienvenida a mi isla – lo miro y pestañeo varias veces procesando sus palabras. Al cabo de unos segundos mi cerebro hace clic y abro tanto mis ojos como mi boca, Ethan suelta una carcajada y empieza a caminar hacia la mansión. El helicóptero quedo justo en el patio, en toda la isla solo había una sola casa, mansión mejor dicho, tres pisos con una fachada blanca reluciente y un techo azul el cual pude ver desde el aire nos acogían, una cancha de basq

