Artemisa La ansiedad no me dejaba tranquila. Mi familia es y será lo más importante en mi vida, y mucho más mi pequeña pulga, son tan importantes que solo ellos saben que trabajo para algo como la policía. ¡Mierda! Giro mi cabeza bruscamente abriendo mis ojos de par en par hacia Ethan que está preparando una tabla de queso y aromática para mis nervios, vuelvo a mirar a la ventanilla suspirando y pasando mis manos por mi rostro, aunque mis padres saben que no deben hablar de trabajo delante de mí, mi hermano es un niño que todo lo cuenta y todo lo pregunta, tengo que advertirles y actuaré dependiendo de su estado. - Estará bien – pego un brinquito ante la voz de Ethan a mi lado – Artemisa estás demasiado nerviosa y eso te puede hacer daño – pincho un cuadro de queso. - Es mi hermano

